RSC: por qué los certificados pueden ayudar a su negocio

Brid-Aine Parnell

24/07/2015

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) está adquiriendo cada vez mayor importancia en todos los ámbitos empresariales, pero las empresas de alta tecnología, en particular, se han encontrado al filo de situaciones de relaciones públicas desastrosas relacionadas con su reputación de RSC.

Para los fabricantes de hardware, asegurar la RSC en toda la cadena de suministro es hoy en día una prioridad principal. Las historias que aparecen en los medios y relatan las paupérrimas condiciones laborales en China y otros países asiáticos han forzado a las empresas tecnológicas y de otros sectores que subcontratan parte del proceso de fabricación a ser más rigurosas con sus proveedores. Algunas historias horripilantes de suicidios de los trabajadores, jornadas abusivas y sistemas punitivos en fábricas chinas han suscitado un enorme rechazo, y la mayoría de las empresas que operan en la región controlan ahora su cadena de suministro e informan sobre ella de manera voluntaria para demostrar que se toman en serio las preocupaciones del público.

Incluso en el caso de empresas tecnológicas basadas en la web, la RSC es un asunto de vital importancia. Empresas como Google, Facebook o Twitter se han enfrentado a protestas y bloqueos en San Francisco, ya que el éxito del sector ha causado una importante brecha social en la ciudad. La animadversión ha crecido entre los residentes que se enfrentan al aburguesamiento de ciertas zonas y al incremento del coste de la vida, incluyendo un aumento de los costes del alquiler y compra de la vivienda, de lo que se culpa a menudo a la presencia de estas grandes empresas y su plantilla, muy bien pagada, en la ciudad.

En cualquier lugar en el que se encuentre la sede de una empresa tecnológica multinacional, o en aquellos sitios donde estén ubicados sus proveedores o fábricas, hoy en día se debe actuar en consecuencia con los estándares morales de los habitantes. Por ejemplo, los desastres de imagen pública en Europa están impulsando un cambio de RSC en muchas fábricas chinas. Uno de los últimos episodios de la serie documental sueca Kalla Fakta (datos en frío), que narraba la investigación de varias cadenas de suministro de grandes empresas, y el análisis de sus responsabilidades medioambientales, sociales y con la sostenibilidad, ha suscitado un amplio debate. La RSC es un asunto candente en toda Europa.

En su mayor parte, el cumplimiento de las obligaciones de RSC ha supuesto un proceso voluntario, ya que en ningún sector existen requisitos legales considerables. Sin embargo, están surgiendo algunos programas, normas y directrices certificadas para ayudar a las empresas a establecer claramente sus credenciales de RSC a ojos de sus consumidores y accionistas.

“Pensar en la normativa en términos de mejor/peor no es necesariamente la manera más útil de considerarla”, aclara Nicholas Jackson, investigador experto en Corporate Citizenship, una empresa multinacional de asesoría especializada en sostenibilidad y responsabilidad corporativa.

“Puede haber algunas normas sectoriales obligatorias, que, por supuesto, toda empresa debe cumplir. Sin embargo, si hablamos de una normativa, certificaciones o directrices de cumplimiento voluntario, hablamos de mejorar el rendimiento en sí, y posiblemente también la reputación. Por eso las empresas deberían optar por seguir esta normativa que les ayude a lograr este cometido”.

Según un informe de 2015 de Corporate Citizenship sobre cómo informar sobre sostenibilidad, el 95 por ciento de las mayores 250 empresas a nivel internacional ofrecen informes sobre la sostenibilidad de sus prácticas a los accionistas y el público en general, y más de la mitad de la totalidad de las empresas del mundo incluyen información sobre su RSC en sus informes financieros anuales.

“La transparencia y la responsabilidad sobre el impacto social, medioambiental y económico son cada vez más significativas para los participantes en el proceso. Esto engloba a los inversores, reguladores, líderes de opinión, clientes y empleados, entre otros”, se afirma en el informe.

Las normativas, directrices y certificaciones pueden ayudar a las empresas tecnológicas a informar sobre sus propias iniciativas de RSC de una manera más comprensible para todos los interesados. Además, cumplir con la normativa puede ayudar también a las empresas a dar con procesos de RSC y prácticas que funcionen. Para las empresas tecnológicas , ya existen ciertas directrices potenciales.

TCO y EPEAT son importantes certificados de terceros al nivel del producto que ayudan a que los consumidores identifiquen aquellos productos que cumplen con los requisitos de la normativa”, afirma Mary Jacques, directora global de medio ambiente y sostenibilidad en Lenovo.

La certificación TCO clasifica los productos en relación con lo intuitivo de su uso, su valor ecológico y su seguridad, mientras que EPEAT es un sistema global de clasificación medioambiental que ayuda a los clientes a identificar ordenadores y otros equipos electrónicos más verdes.

“Otro recurso importante es la Coalición de ciudadanía de la industria electrónica (EICC, por sus siglas en inglés). La EICC ha establecido un código de conducta con las mejores prácticas en términos de participación del proveedor, que ofrece directrices de actuación y cumplimiento en las áreas de trabajo, salud y seguridad, medio ambiente, sistemas de gestión y ética.

Lenovo ha adoptado el código de conducta de la EICC y ha puesto en práctica cuestionarios de autoevaluación para los proveedores del primer nivel de producción. Exigimos a las fábricas que pasen auditorías de agentes certificados por la EICC y ponemos en marcha estas mismas actividades para las propias instalaciones de Lenovo. Al exigir a nuestros proveedores que superen las auditorías […] procuramos asegurar la supervisión por parte de terceros de las declaraciones de nuestros proveedores”, prosigue.

También existen directrices más generales, como las de la Organización Internacional de Normalización (ISO), que, tras cinco años de reuniones con su federación internacional de organismos normativos nacionales, ha elaborado un marco de trabajo sobre cómo pueden operar las empresas “de una manera ética y transparente, que contribuya a la salud y el bienestar de la sociedad”.

Sea cual sea la norma o directriz, lo que está claro es que las empresas tecnológicas necesitan demostrar sus credenciales de RSC si quieren seguir siendo competitivas y mantener una buena reputación, además de atraer nuevos empleados, clientes e inversores y retener los existentes, a la vez que se establecen buenas relaciones con otras empresas, gobiernos, medios de comunicación y las comunidades en las que operan.

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