Cuando todo sale mal: peligros y obstáculos del abastecimiento informático

Según el Harvard Business Review, uno de cada seis proyectos informáticos tiene sobrecostes de un 200 %, mientras que un estudio de McKinsey & Company de 2012 desveló que, en general, los proyectos acaban por ofrecer un valor un 56 % menor que el estimado.

En el ámbito de las malas decisiones de abastecimiento informático, la historia tiene la extraña costumbre de repetirse una y otra vez. En 2011 (y para consternación pública), el programa informático a nivel nacional del Servicio Nacional de Salud británico (NHS), financiado con 11 mil millones de libras, fue abandonado de forma bochornosa. Menos de tres años después, el gobierno de Reino Unido tuvo que desechar, para su vergüenza, un sistema informático estrella de 350 millones de libras destinado a la gestión de las solicitudes pendientes de inmigración y asilo político.

Lamentablemente, las empresas en general no lo hacen mucho mejor. Si no quiere convertirse en uno de esos directores informáticos forzados a comparecer ante un director ejecutivo descontento, un poco de asesoramiento puede resultar muy valioso.

La razón más recurrente por la que un proyecto fracasa es que los enfoques únicos y generalizables, aunque resulten tentadores, ya no funcionan. Aunque no se trata solo de eso. Las decisiones de compra de equipo informático también crean problemas si los proyectos se inician con una definición y declaración de objetivos pobres y si la presión para cumplir con los requisitos de uso se convierte en el único estímulo, en lugar de considerar los resultados reales para la operatividad del negocio (resultando así en la carencia de lo que se llama “Gestión del Valor Ganado”).

Lo que es aún más importante: las malas decisiones de compra se pueden evitar si se establece una comunicación apropiada. Las reparaciones de software innecesarias y ad-hoc, que a su vez crearán problemas de compatibilidad a largo plazo, son algo común cuando hay que solucionar rápidamente inconvenientes inesperados. Con frecuencia se informa de los problemas graves a las partes interesadas cuando el impacto sobre los costes, plazos y el propio alcance del problema son ya significativos o incluso irreversibles.

En términos generales, la tecnología en sí misma no es el problema. Su puesta en práctica, sí. No podemos infravalorar esto. Una investigación de IAG Consulting sugiere que las empresas que empiezan con una capacidad de análisis empresarial deficiente se enfrentarán al triple de fracasos que de éxitos en sus proyectos. Esto les supondrá un recargo del 60 % en tiempo y dinero al usar una planificación deficiente, mientras que un 41 % del presupuesto informático para software, personal y asistencia externa se irá por la ventana debido a un planteamiento y medición erróneos.

Sin embargo, esto no implica que los directores de las áreas de informática no tengan culpa alguna. La nube está empezando a alejar a los consumidores de las plataformas únicas para toda la empresa. Aun así, los proveedores siguen ofreciendo a los usuarios paquetes en los que una misma empresa suministra todo, en lugar de permitir que los consumidores seleccionen y combinen los mejores productos de cada categoría, que podrían ser más pertinentes y adecuados para el proyecto en cuestión. La voz latina “Caveat emptor” (algo así como “cuidado con lo que compras”) tiene aquí más sentido que nunca. Buscar una oferta apropiada y esperar que un amplio abanico de proveedores ofrezca e incluso proporcione software para que el usuario lo pruebe debería empezar a ser algo habitual.

Los acuerdos de nivel de servicio (SLA) de varios años también son habituales a la hora de subcontratar servicios informáticos, y los expertos están de acuerdo en que debe ser el comprador, y no el proveedor, quien determine y exija los acuerdos específicos, incluyendo las multas por los objetivos que se incumplan.

Si se toman todas estas decisiones correctamente, las posibilidades de que el tiro salga por la culata se reducen. ¿Por qué no empezar 2015 con buen pie replanteando sus futuras compras?

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