Los complementos inteligentes en el trabajo: aspectos básicos

Clare Hopping

18/11/2016

Los sensores integrados pueden estimular la productividad y motivar a la plantilla.

Los complementos inteligentes vienen incorporándose en el lugar de trabajo desde hace varios años en forma de relojes inteligentes, pulseras de actividad física y gafas. El ritmo al que evoluciona esta tecnología aumenta de forma vertiginosa y, en la actualidad, el término “complemento inteligente” esconde un concepto más amplio que el de un reloj conectado que analiza tu estado de salud. De hecho, el impacto que están demostrando estos dispositivos ya supera las funcionalidades enfocadas al consumidor que eran su objetivo inicial.

Las ventajas de la tecnología de los complementos inteligentes en el lugar de trabajo

Algunas empresas aprovechan la tecnología de los complementos inteligentes para analizar el estado de salud y el bienestar de sus empleados. Estos dispositivos recogen datos de diversa índole, como el número de pasos que se dan cada día, la calidad del sueño o el ritmo cardiaco. Gracias a ellos, los directores pueden informarse de si sus empleados realizan los descansos oportunos mientras trabajan frente al ordenador o si están sufriendo estrés de forma innecesaria. Esto les permite tomar las medidas necesarias para mejorar el bienestar del trabajador, lo que a su vez aumenta la motivación y el rendimiento de la plantilla.

Los complementos inteligentes también sirven para evaluar los riesgos a los que se enfrentan los empleados en entornos donde la seguridad laboral es primordial, como en el caso de los operarios de una obra, los auxiliares de ayuda a domicilio, los guardias de tráfico, los auxiliares médicos o los agentes de policía. Las cámaras corporales captan sus interacciones, mientras que otros sensores analizan los factores del entorno y pueden alertar de una situación de peligro al portador.

Las aplicaciones que completan la tecnología de los complementos inteligentes tienen tanta importancia como los propios dispositivos. Si se eligen las aplicaciones adecuadas para los trabajadores, se puede lograr un mayor rendimiento, ya que las tareas cotidianas se realizan con más eficiencia.

Las tecnologías de los complementos inteligentes no solo sirven para recoger los datos relativos al personal que los lleva: también se pueden utilizar para el control de stock y de la cadena de suministro en general. De este modo, los supervisores o encargados se mantienen informados de lo que ocurre en el almacén, lo que aporta más transparencia a las operaciones de la empresa.

Obstáculos que dificultan la adopción de la tecnología

Ya que las funciones de los complementos inteligentes suelen solaparse con las de los smartphones y tabletas, algunas organizaciones no ven necesario elaborar una estrategia específica sobre su uso. Si la compañía ya ha distribuido teléfonos inteligentes que permiten controlar la salud de sus trabajadores, la adopción de otros complementos se considera un mero gasto adicional.

Incluso en el caso de que la empresa decida utilizar complementos inteligentes, no existe ninguna garantía de que sus trabajadores vayan a usarlos. Tampoco debemos olvidarnos de la problemática de la privacidad. Si una empresa emplea dichos dispositivos para recabar información personal, necesita implantar mecanismos de seguridad contra filtraciones y solicitar la autorización de los trabajadores. Así pues, ¿qué cambios convendría introducir?

Expectativas para el futuro

Los complementos inteligentes deben ser más asequibles, menos invasivos y más provechosos para empleados y empleadores, y los innovadores tecnológicos deben impulsar el desarrollo de productos que cumplan este objetivo.

Otro elemento clave del éxito potencial de la tecnología de los complementos inteligentes reside en no centrarse únicamente en objetos cotidianos como los relojes inteligentes. Los fabricantes deberían buscar nuevas aplicaciones enfocadas al entorno empresarial que allanen el camino para la adopción de esta tecnología.

De hecho, ya se aprecia cierto movimiento en este aspecto. Los desarrolladores están incorporando más sensores en los complementos inteligentes, inspirándose en la tecnología propia de los vehículos conectados (que se mueve a pasos agigantados en comparación con el resto de tendencias tecnológicas), capaz de detectar si el conductor se duerme al volante, advertir de un posible peligro o avisar de una avería en el vehículo.

Dichos sensores se pueden integrar en diferentes aplicaciones, como sustituir el sistema de seguridad de un dispositivo. Por ejemplo, un complemento inteligente podría detectar el ritmo cardiaco, el pulso o, incluso un dato idiosincrático, como la presión en la cavidad auditiva de una persona por medio de auriculares, y emplear estos datos para desbloquear un dispositivo. El bienestar también se puede evaluar mediante sensores más sofisticados que determinan la composición química de la sangre a través del aliento.

Un ejemplo es la tecnología Tango de Google, que incorpora diversos sensores para medir las variables del entorno del usuario y aplicarlas a la realidad aumentada. En la feria de tecnología CES celebrada en enero de este año, Google y Lenovo presentaron el primer teléfono comercial que usará dicha tecnología y que ya se está comercializando en los mercados internacionales. Con ella, los usuarios podrán disfrutar de una experiencia en la vida real, pero respaldada con información adicional que facilita la aplicación. Aunque los smartphones han sido los primeros dispositivos en emplear esta tecnología, hay un sinfín de posibilidades para que los complementos inteligentes adopten los mismos principios.

Gracias al desarrollo de sensores que se puede incorporar a tejidos, gafas e incluso lentes de contacto, y que son capaces de medir o analizar casi cualquier movimiento, enfermedad o propiedad personal, estas nuevas formas de usar los datos beneficiarán tanto al usuario final como a sus empresa.

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