La malla de dispositivos y sus posibles beneficios para la empresa

Joe Svetlik

16/02/2016

¿Qué implicaciones tiene para su negocio que los smartwatches, los sensores para el Internet de las cosas y los coches inteligentes se comuniquen entre sí?

Ya no nos comunicamos exclusivamente por teléfono y ordenador. Hoy en día casi todos los dispositivos están conectados a Internet. Podemos transferir la información a través de prácticamente casi todo, incluidos, por nombrar unos pocos, las neveras, los termostatos, los coches y los relojes inteligentes. Imagínese que todos estos objetos puede comunicarse no solo con las redes a las que están conectados, sino entre sí. Esto es lo que se llama la malla de dispositivos. Podemos verla como en una versión más interconectada del Internet de las cosas (IoT).

Gartner ha identificado la malla de dispositivos como una de las principales tendencias tecnológicas de 2016, y nosotros la describimos como una de las principales previsiones informáticas empresariales para este año.

Coche, te presento al termostato

Hasta ahora, los dispositivos pertenecientes a la tecnología para vestir o el Internet de las cosas estaban conectados a Internet, pero normalmente de manera aislada. La malla de dispositivos les permite compartir la información entre sí, lo que significa que su coche podrá, por ejemplo, comunicarse con su termostato, de modo que cuando detecte que se acerca a su vivienda se active la calefacción hasta alcanzar la temperatura adecuada.

Las implicaciones de esta tecnología para las empresas son enormes. Se ha previsto que el número de sensores para el Internet de las cosas alcance los 6400 millones este año, lo que supone un 30% más que en 2015. En una situación en la que todo está conectado tanto en casa como en la oficina, e incluso en lo que uno lleva encima, un empleado siempre estará en contacto y al día de los últimos desarrollos. La movilidad empresarial podría adoptar una dimensión completamente nueva.

Más conectividad, más productividad

Con estándares de proyección para smartphones como Android Auto en nuestro coche podremos dictar correos electrónicos y notas a un asistente digital situado en el panel de instrumentos. La posibilidad de recibir correos electrónicos de trabajo en nuestros relojes inteligentes significa que podremos consultar las notificaciones en cualquier momento, incluso en medio de una reunión importante y sin tener que sacar el teléfono y parecer distraído. En cuanto nuestros smartwatches puedan comunicarse con los termostatos de la oficina, podrán aumentar o reducir la temperatura ambiente en función de nuestra información corporal, por lo que estaremos más cómodos y en consecuencia seremos más productivos.

Algunas de estas ideas parecen de ciencia ficción y es cierto que algunas todavía están lejos. Pero también es cierto que hace pocos años muchas de las tecnologías que hoy damos por hechas también parecían fantasía. El reto para las empresas es encontrar la forma de adoptar las innovaciones, como la tecnología para vestir, el Internet de las cosas y los coches inteligentes, y ponerlos a colaborar entre sí a beneficio de los empleados.

Si se hace bien, estos dispositivos llegarán a ser mucho más que la suma de sus partes.

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