¿Es la electrónica biodegradable la respuesta a nuestro problema con la basura tecnológica?

Brid-Aine Parnell

04/11/2015

Ante una montaña de basura tecnológica que crece a diario, Europa busca métodos viables de recuperar las piezas e ideas para el desecho de la electrónica obsoleta.

Según un informe de la Universidad de Naciones Unidas, casi las tres cuartas partes de la basura tecnológica generada en la Unión Europea el año pasado acabaron directamente en el contenedor. En 2014 se generaron en todo el mundo 41,8 millones de toneladas de basura electrónica. Un tercio provenía de EE. UU. y China, pero Europa aporta por sí sola más de un cuarto del total. Por ejemplo, cada año se desechan más de 9.000 millones de euros en oro, uno de los materiales que contienen los dispositivos electrónicos. De hecho, solo se recicla o reutiliza menos del 16 % de la basura tecnológica.

Estas impresionantes cifras remiten a un hecho ineludible: reciclar y reutilizar artículos electrónicos cuesta tiempo, dinero y energía y, de momento, no salen las cuentas.

“Uno de los principales problemas es desmontar los objetos y extraer los componentes de forma económicamente viable “, aclara Martin Goosey, director de MTG Research Ltd y ex director industrial de un proyecto de diez años de duración en el Centro de investigación para la innovación en la fabricación de productos electrónicos (IeMRC) en la Universidad de Loughborough, Reino Unido. La institución pasó a ser un centro de investigación doctoral el año pasado, al agotarse la financiación.

Goosey continúa: “Muchos investigadores intentan conseguir que los productos electrónicos duren más, y cuando su vida útil llega a su fin, procuran dar con métodos que faciliten su reciclaje, ya que contienen componentes susceptibles de extracción y reutilización”.

Una posibilidad que ha aparecido recientemente en los titulares es la electrónica biodegradable. En el Instituto Tecnológico de Karlsruhe (KIT), en Alemania, el joven grupo investigador “Biolicht”, del Ministerio Federal de Educación e Investigación, tiene como objetivo imprimir componentes electrónicos con materiales naturales degradables. En cuatro años han recibido financiación por un valor total de 1,7 millones de euros y han investigado posibilidades tales como semiconductores y tintes hechos de extractos vegetales o aislantes de gelatina.

El grupo del KIT no es el primero que sigue esta línea. Por todo el mundo se extienden investigaciones sobre electrónica biodegradable en las que se evalúa el valor de los polímeros naturales provenientes de fuentes como el aceite de colza, la harina de maíz y otras fibras.

Hace tres años, en el Reino Unido, el National Physical Laboratory (NPL) se asoció con In2Tec Ltd y con Gwent Electronic Materials para desarrollar una placa de circuito impreso cuyos componentes se separan fácilmente con solo sumergirla en agua caliente. Esto permite reutilizar el 90 % de la estructura original, en comparación con solo un 2 % de las placas de circuito impreso corrientes.

Sin embargo, y a pesar de toda la investigación, por ahora no hay ningún producto que sea viable desde el punto de vista comercial y que se pueda emplear en una gran parte de los productos electrónicos. El doctor Gerardo Hernández-Sosa, director del equipo investigador del KIT, explica que la electrónica impresa que investiga su grupo está enfocada a artículos con una vida útil corta: “Puede que no sean tan duraderos como las alternativas inorgánicas, pero durarán más que los productos electrónicos desechables”.

Desde el punto de vista de Martin Goosey, el problema es que los materiales orgánicos no tienen la misma resistencia que los inorgánicos. “Todos queremos artículos electrónicos fiables y que no se rompan al caerse. En general, los materiales biodegradables no suelen tener las propiedades necesarias para ofrecer el rendimiento que necesita el usuario final”, explica.

Por tanto, a pesar de que la investigación sobre alternativas de fabricación es importante, la reutilización y el reciclaje son las áreas claves que hay que desarrollar para afrontar el tema de la basura electrónica a corto y medio plazo. Los fabricantes de electrónica ya están sujetos a una legislación que les exige emplear procesos más respetuosos con el medio ambiente para producir artículos electrónicos más eficientes en el uso de energía y más fáciles de reciclar. Asimismo, las empresas están obligadas a participar en programas de reciclaje reconocidos, con el fin de facilitar el cumplimiento de los objetivos de la UE en los países en que operan.

La basura tecnológica supone un problema importante y tiene ciertos factores apremiantes. Aparte de los aspectos medioambientales, existe la posibilidad real de que algunos de los materiales que se utilizan en electrónica, como las tierras raras, se agoten o se vuelvan tan escasos que sus precios se disparen.

La investigación sobre la electrónica biodegradable acapara titulares, pero hay muchos más proyectos en curso para dar con nuevas maneras de recuperar componentes de la basura electrónica. MTG Research forma parte del proyecto CoLaBATS, que se está desarrollando nuevos procesos de reciclaje de baterías para recuperar cobalto, lantano, cerio, cobre y níquel de las pilas de ion de litio y de níquel metal-hidruro.

También existen proyectos orientados a la reutilización, como el de la Universidad de Sheffield, Reino Unido, en el que se recuperan las fuentes de alimentación de ordenadores de sobremesa desechados y se adaptan para obtener energía de fuentes renovables. Estos pequeños módulos, conectados, por ejemplo, a un panel solar, podrían utilizarse en países sin suministro continuo de electricidad para recargar móviles o alimentar sistemas domésticos de iluminación.

La directiva de la UE sobre residuos eléctricos y electrónicos exige que, para 2019, cada estado miembro recoja el 85 % con el fin de reutilizarlo o reciclarlo, un objetivo ambicioso que debería reducir las montañas de basura existentes. Sin embargo, todavía hace falta mucha investigación sobre nuevos métodos de fabricación, adaptación y reciclado de dispositivos electrónicos para llegar a una solución viable a este problema.

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