El auge de los superordenadores chinos

Lucy Hattersley

01/02/2016

Se trata del país que está emergiendo como potencia mundial en el campo de los superordenadores, mientras los EE. UU. preparan su contraataque. ¿Pero qué pasa con la supercomputación europea?

China está emergiendo como principal proveedor mundial de superordenadores según TOP500, la fundación internacional que supervisa los sistemas informáticos de alto rendimiento (HPC, por sus siglas en inglés).

Para empezar, y por sexto año consecutivo, China se mantiene en el primer puesto gracias al Tianhe-2, un superordenador desarrollado por la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa de China.

Aún es más significativo el hecho de que China casi ha triplicado el número de sistemas listados en 2015, mientras que la cantidad de superordenadores en los EE. UU. ha disminuido hasta un mínimo histórico desde que comenzaron las clasificaciones de TOP500 en 1993.

La reciente predominancia de China también queda patente en lo relativo al suministro de HPC en todo el mundo. Según TOP500: “El papel de China respecto a los sistemas informáticos de alto rendimiento […] cobra cada vez más importancia en el campo de la fabricación, ya que Lenovo figura ahora entre los proveedores de sistemas de la lista TOP500. Tras su adquisición del negocio de x86 de IBM el año pasado, Lenovo cuenta ahora con 25 sistemas en la lista, un aumento considerable con respecto a los 3 sistemas en la lista de julio de 2015″.

El SuperMUC Petascale System

A Europa se le ha dado tradicionalmente bien comprar superordenadores a China. Un ejemplo clásico es el SuperMUC Petascale System de Lenovo, albergado en el Centro Leibniz de Supercomputación de la Academia Bávara de Ciencias y Humanidades. Con más de 241 000 núcleos y un rendimiento óptimo combinado de más de 6,8 petaflops, se trata de uno de los sistemas HPC más rápidos del mundo.

Como sistema de investigación, el SuperMUC está disponible para todos los investigadores europeos. Entre algunos de los proyectos recientes se encuentran sistemas bancarios dinámicos cuantitativos, un modelo del monzón africano y el desarrollo de nuevos antibióticos.

Hay dos sistemas de monitores conectados al SuperMUC: una enorme pared estereoscópica en 4K y un entorno de realidad virtual artificial CAVE de cinco lados (en el que se usan proyectores para mostrar datos visuales en los muros de una estancia con forma de cubo por la que pueden caminar los usuarios).

La potencia y la eficacia son factores esenciales en la HPC, y el SuperMUC está refrigerado completamente por agua, lo que lo hace un 40 por ciento más eficiente. Las emisiones de calor también se capturan y se emplean para calefactar los edificios del campus, lo que redunda en unos ahorros energéticos de 1,25 millones de dólares anuales.

“SuperMUC logra una eficiencia energética que antes era impensable, además de una potencia nominal extremadamente alta gracias al inmenso paralelismo de los procesadores Intel multinúcleo y el uso de la innovadora tecnología de refrigeración por agua caliente”, explica el profesor Arndt Bode, director del Centro Leibniz de Supercomputación. “Desde este enfoque, el sector podría ser capaz de crear superordenadores aún más potentes en el futuro, a la vez que mantienen el control del consumo energético”.

El compromiso de Lenovo con la HPC

“La HPC está impulsando avances importantes en ámbitos que tienen mucho impacto tanto en el sector como para toda la humanidad”, afirma Adalio Sánchez, vicepresidente sénior del grupo de sistemas empresariales de Lenovo. “Estos abarcan desde el descubrimiento de nuevas reservas energéticas en la tierra hasta la investigación biomédica que mejorará la sanidad en todo el mundo”, argumenta Sánchez.

“Para aprovechar esta oportunidad, los clientes buscan dar con un socio informático que tenga habilidades y experiencia dilatadas en el diseño de soluciones que puedan satisfacer sus requisitos exclusivos. Nuestro equipo de Lenovo tiene un amplio patrimonio en cuanto a experiencia en el sector de la tecnología vanguardista de la HPC. Estamos invirtiendo en innovación, tanto en investigación y desarrollo como en servicios y soporte, para ayudar a los clientes a capitalizar las tendencias emergentes en HPC, incluidas la nube y el análisis del big data”.

“Carrera armamentística” en los sistemas informáticos de alto rendimiento

Sin embargo, las tensiones entre China y los Estados Unidos podrían provocar que los centros de supercomputación europeos se queden rezagados en esta competición, a medida que el ambiente en la carrera armamentística cibernética se va caldeando. El año pasado China pisó el freno en la exportación de sus superordenadores, exigiendo a los exportadores una licencia para vender ordenadores de más de 8 teraflops. Se ha argumentado que este obstáculo se ha producido como respuesta a “cuestiones de seguridad nacional”, pero la verdad es que apareció tras el bloqueo estadounidense de un envío de chips de Intel que se utilizarían para actualizar el Tianhe-2.

Buena parte de esto tiene que ver con hacer una declaración de intenciones. “La carrera armamentística en torno a los sistemas informáticos de alto rendimiento siempre ha girado en torno a quién cuenta con el ordenador que pueda con el mayor número de flops”, sugiere Mark Parsons, director ejecutivo del EPCC (Centro de Supercomputación de la Universidad de Edimburgo).

“Hace sesenta años, cuando los rusos nos adelantaron en el espacio, no negamos en ningún momento que el Sputnik estuviera ahí arriba”, declaró recientemente el presidente Obama en su discurso sobre el estado de la unión, ante desafíos así. “Construimos un programa espacial casi de la noche a la mañana. Y 12 años después, pusimos un pie en la luna”.

Sin embargo, una inversión gigantesca en la supercomputación tiene un objetivo práctico, no solo para impresionar. Aquel que cuente con un superordenador de este tipo podrá modelar de manera precisa armas nucleares, lo que resulta esencial desde que la prohibición de pruebas nucleares reales se hiciera efectiva en 1996 con la firma del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares.

En 2015, el número de superordenadores estadounidenses en la lista TOP500 se redujo de 231 a 200, mientras que los chinos aumentaron exponencialmente, de 37 a 109. A este ritmo, parece estar claro que, a no ser que los EE. UU. tomen importantes medidas para invertir la tendencia actual en el suministro de superordenadores, China se pondrá a la cabeza rápidamente. Mientras tanto, con una caída en su representación de 141 a 108, Europa podría quedar muy rezagada.

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