De terabytes a zettabytes: el crecimiento de los datos mundiales

Brid-Aine Parnell

03/08/2015

Llamar macrodatos al big data es quedarse corto: para definir la explosión de la información desde el comienzo de Internet a nivel mundial, sería más adecuado hablar de “datos supergigantesquísimos”.

Desde que los datos dieron el salto de lo analógico a lo digital su crecimiento ha sido astronómico. Tras el pistoletazo de salida con el nacimiento de Internet, el incremento de los datos se ha visto impulsado por la proliferación de los dispositivos móviles y está destinado a dar un salto aún mayor con el Internet de las cosas. Así pues, en muy poco tiempo se ha pasado de hablar de terabytes (1.000 gigabytes) a zettabytes (1 billón de gigabytes).

Un estudio realizado por los científicos de la Universidad del Sur de California, publicado en la revista Science en 2011, mostraba la influencia de Internet. Los investigadores descubrieron que los seres humanos habían almacenado más de 295.000 millones de gigabytes (o 295 exabytes) de datos desde 1986, y que la capacidad de almacenamiento digital superó a la analógica en 2002.

“Si una sola estrella es un bit de información, hay una galaxia por cada habitante del mundo”, afirmaba el artículo. “Pero sigue siendo menos del 1% de la información almacenada en las moléculas de ADN de un ser humano”.

Eso resultó ser solo la punta del iceberg. En 2013, la empresa de investigación SINTEF calculaba que el 90% de los datos del mundo se habían generado en los dos años anteriores. Las redes sociales, las cámaras digitales, los dispositivos móviles e Internet se unieron para dar lugar al big data. Y el crecimiento no se ha detenido desde entonces.

En un informe conjunto de la empresa de investigación IDC con la de almacenamiento EMC de 2014, se calculó que el universo digital alcanzaría el impresionante volumen de 44 zettabytes en 2020. La empresa espera que la información de los sistemas integrados, componente fundamental del internet de las cosas, aumente de un 2% de los datos en 2013 al 10% en 2020, y que el porcentaje de datos en contacto con la nube se duplique del 20 al 40%.

La mayoría de estos datos son efímeros: películas sin guardar en Netflix, información de enrutamiento temporal en redes, etc., pero una buena parte de ellos tiene que almacenarse en algún sitio. Siete de los diez centros de datos más grandes del mundo se encuentran en EE.UU., el noveno está en el País de Gales, Gran Bretaña y el séptimo en Bangalore, en la India.

De forma oportuna, dado IDC prevé que en 2020 la división de datos pase de estar compuesta en un 60% por datos de mercados maduros a un 60% de datos procedentes de mercados emergentes, el centro de datos más grande del mundo está a punto de perder su puesto en favor de un nuevo centro en Langfang, China. El Range International Information Group, que se terminará de construir el año que viene, ocupará un área de casi 600.000 metros cuadrados, aproximadamente el doble que el SuperNAP de Switch en Nevada, EE.UU.

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