De la ciencia ficción a la empresa: es hora de adoptar la IA

Steve Evans

13/02/2017

La inteligencia artificial y el aprendizaje automático están siendo el centro de todas las miradas. ¿Cuáles son sus principales aplicaciones de uso y por qué deben tenerlos en cuenta las empresas más innovadoras?

El mercado tecnológico tiende a etiquetar cualquier avance como «la tecnología del futuro». La informática en la nube, las redes sociales y la movilidad han disfrutado de sus momentos de bien merecida gloria en los últimos años. Ahora ha llegado el turno del aprendizaje automático (AA) y la inteligencia artificial (IA).

En concreto, lo que está dando mucho que hablar entre los expertos en tecnología es la unión del AA y la IA. Aunque los dos términos se emplean indistintamente, existe una diferencia. La inteligencia artificial se basa en la creación de máquinas capaces de realizar tareas de una forma que los humanos consideran inteligente. Por otro lado, el aprendizaje automático es una rama de la IA cuyo objetivo, tal y como su propio nombre indica, es proporcionar a las máquinas los datos que les permiten aprender por sí solas.

Más allá de la ciencia ficción

Los robots y los ordenadores creados a semejanza de los seres humanos en su forma de razonar y actuar son parte integral del género de la ciencia ficción desde hace décadas. Pongamos como ejemplo la película Terminator, en la que Skynet es una inteligencia artificial lo suficientemente avanzada como para detectar que está en peligro y actuar para defenderse.

Para muchos, el AA y la IA solo tienen cabida en las historias de ciencia ficción, pero lo cierto es que sus aplicaciones son muy variadas y algunas ya forman parte de la vida diaria de millones de personas.

El papel de los asistentes personales de algunas de las mayores empresas tecnológicas del mundo es cada vez más importante en nuestras vidas. Ya estén integrados en nuestros dispositivos móviles o en los sistemas instalados en nuestros hogares, estos asistentes nos permiten escuchar música, estar al tanto de las noticias, pedir taxis o comidas a domicilio, hacer la compra y mucho más.

La IA en la vida cotidiana

Ha surgido un intenso debate sobre si estos asistentes personales constituyen una auténtica inteligencia artificial, pero no hay duda de que se valen de ella y del aprendizaje automático para reconocer la voz. La integración de la IA y el AA ayuda a estos asistentes a mejorar sus respuestas y a comprender mejor el contexto de las preguntas que se les formulan, hasta el punto de llegar a predecirlas en muchas ocasiones.

Tanto los videojuegos, los coches inteligentes, los sistemas de recomendación (en servicios de transmisión de vídeo y tiendas online), como el software de reconocimiento facial utilizado en las plataformas de redes, utilizan elementos propios de la IA.

El fundador de Quocirca, Clive Longbottom, añade que las situaciones que requieren velocidad e inteligencia son clave para la implementación de la IA y el AA. Uno de los ejemplos que cita son las páginas de preguntas frecuentes de los sitios web: «Estos servicios aprenden a partir de las preguntas de los usuarios y mejoran sus respuestas continuamente».

Si el sistema recibe muchas solicitudes de un producto en un determinado color, puede hacer llegar dicha información a la empresa para que sus responsables se planteen lanzar un modelo en ese color. «De esta manera se reduce el gasto en capital humano, que se sustituye por un sistema lo bastante inteligente como para ayudar a la empresa», explica Longbottom.

La IA en el Internet de las cosas y en el big data

Con todo, Longbottom piensa que en los próximos años la IA y el AA se adaptarán muy bien al Internet de las cosas (IoT). «Si seguimos en la dirección actual, el problema va a estar más bien relacionado con el big data, especialmente si el IoT continúa consolidándose. No será posible seguir aplicando el aprendizaje humano en estas circunstancias, es una cuestión de magnitud y de rapidez».

¿Qué ha sucedido recientemente para que la IA y el AA se hayan convertido en temas de tanto interés? Como sucede con otras muchas tecnologías emergentes, se trata de una combinación de avances: cantidades ingentes de datos con opciones de almacenamiento de bajo coste y capacidad casi infinita, así como ordenadores más económicos pero muchísimo más potentes, capaces de analizar un volumen tal de información.

Según la última previsión de consumo llevada a cabo por la empresa analista IDC, se prevé un crecimiento del gasto en el mercado mundial de la IA de 8000 millones de dólares (7500 millones de euros) en 2016 a 47 000 millones de dólares (44 000 millones de euros) en 2020. Asimismo, el informe afirma que «los servicios automatizados de atención al cliente, los sistemas de investigación y recomendación de gestión de la calidad, los de tratamiento y diagnóstico y la investigación y análisis del fraude son los que más demanda están demostrando».

Según el mismo informe, se prevé que en el futuro se invertirá fuertemente en mecanismos de seguridad pública y de respuesta ante emergencias, investigación farmacéutica, sistemas de diagnóstico y tratamiento sanitario, logística y cadenas de distribución, sistemas de recomendación e investigación de gestión de la calidad, y gestión de flotas.

Tecnología rentable a corto plazo

Por otra parte, según Gartner la IA y el AA se sitúan entre las 10 tendencias tecnológicas estratégicas más destacadas de 2017. «[Esto incluye] sistemas avanzados capaces de entender, aprender, predecir, adaptarse y operar de forma autónoma. Además, pueden aprender y cambiar su comportamiento en el futuro, lo que favorece la creación de dispositivos y programas más inteligentes.

«Se recomienda a las organizaciones que busquen impulsar la innovación digital por medio de este enfoque tecnológico que evalúen varios entornos empresariales en los que la IA y el aprendizaje automático puedan aportar un beneficios comerciales concretos, y realicen pruebas en uno o dos entornos de gran impacto»

Cada vez en mayor medida, es en estos entornos donde la inteligencia artificial y el aprendizaje automático permiten a las empresas automatizar procesos y tareas que solían llevar a cabo los humanos, que son lentos, caros y cometen errores.

Longbottom añade: «Las organizaciones deben centrarse en las oportunidades a corto plazo en las que sea razonable eliminar los procesos y tareas relacionados con productos básicos automatizándolos. Este va a ser un tema prioritario en todas las empresas. En estos momentos, si no lo actúas aprisa, otro lo hará en tu lugar».

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