¿Cómo van a cambiar los centros de datos en 2015?

El crecimiento incesante de los datos ha disparado la demanda de instalaciones de gestión y almacenamiento. ¿Qué supone esta tendencia para los fabricantes y distribuidores de centros de datos?

“Se habla mucho de algunos conceptos, como el big data y los análisis, que son simplemente docenas de dispositivos conectados”, empieza a explicar Jason dePreaux, director de centros de datos e investigación de infraestructuras esenciales de IHS Technology. “Si los unimos todos podemos entender la situación: hay una gran profusión de datos. ¿Y cuál va a ser el resultado de esto? ¿Adónde va a ir a parar? Los centros de datos son la pieza clave de la nueva economía digital en la que estamos inmersos”.

De su análisis se desprende que, aunque se podría pensar que los centros de datos son los que impulsan el cambio, parece ser que el único cambio en ese sentido es el crecimiento de los multicentros de datos, como los espacios que se alquilan a las empresas que no quieren gestionar uno propio. El uso de centros de datos más pequeños está disminuyendo y en IHS creen que este descenso de la demanda de equipamiento para instalaciones de menor tamaño se debe a diversos factores subyacentes.

A medida que avanza la tecnología, también lo hacen los componentes de los centros de datos. Las herramientas informáticas empleadas en dichos centros, como los servidores y el software, trabajan más con menos energía. Tras la crisis económica, las empresas empezaron a actualizar su equipamiento con sistemas más eficientes, baratos y ecológicos.

El software hace los datos más eficientes

En el ámbito del software, los programas de virtualización ayudan a optimizar las aplicaciones que se emplean en el hardware para evitar el consumo innecesario de energía.

Ian Murphy, analista principal del departamento de administración de desarrollo, distribución y ciclo de vida del software de la empresa británica Creative Intellect Consulting, sugiere que se va a producir otra evolución en el software impulsada por los distribuidores, que deberán satisfacer las necesidades de migración de operaciones a la nube de sus clientes.

“Se puede rediseñar el software para incorporarlo a una plataforma en la nube, en lugar de una voluminosa solución in situ, lo que lo hará más adaptable”, explica. “Ahora mismo, algunas empresas están trasladando su licencia in situ a la nube. Esto supone que no obtienen ningún beneficio por el uso de la nube. Si de pronto quieren implementar varias copias durante periodos de tiempo reducidos, se suelen ver obligados a abonar una cuota mensual entera, sin la opción de pagar por hora o por minuto”.

¿Tiene la culpa la economía?

Aunque la economía sigue mostrando signos de debilidad, con la limitación del gasto de capital que esto implica, estos ya no son tan significativos como  durante la recesión. Según dePreaux, lo que ocurre es que la informática ya no va en la misma dirección que en 2008-2009.

“Ahora prácticamente todo el mundo cuenta que ha llevado a cabo, o aún lo está haciendo, una consolidación, y que está fusionando sus centros de datos”, afirma dePreaux. “Así, menos personas administran menos cosas. Con la subcontratación se avanza a otro nivel, en el que las empresas alquilan las funciones a otras organizaciones, cuya competencia principal es construir centros de datos de forma eficiente”.

Murphy añade que, dada la flexibilidad que ofrece la nube, desaparece incluso la necesidad de subcontratar servicios de hardware: “Lo cierto es que vamos a observar un aumento de la adopción de servicios en la nube a medida que estos se perciben como más estables y fiables. Las empresas empiezan a comprender el proceso de migración a la nube, que el riesgo para la seguridad no es mayor y que, en muchos casos, es mejor que tratar de gestionar ellos mismos sus sistemas informáticos”.

Un cambio hacia los centros de datos a hiperescala

En el futuro se producirá un gran cambio en el diseño de los centros de datos. Las instalaciones de centros de datos a hiperescala, construidas con la misión de la empresa como guía, son una tendencia en alza que sigue los pasos de Google, Facebook y Amazon, cuyo negocio principal es, obviamente, el de los datos.

“Estas empresas están tratando de superar los límites del diseño eficaz de centros de datos. Se trata principalmente de ahorrar en costes de funcionamiento y energía, en nombre de la eficiencia y en respuesta a la presión para ser más ecológico”, dice  dePreaux.

Por ejemplo, están reduciendo el uso de aire acondicionado para refrigerar los servidores, haciéndolos funcionar a mayor temperatura, a la vez que introducen diseños que permiten la circulación de aire fresco. Muchos de los operadores de centros de datos tratan de reducir los costes de refrigeración mediante sistemas de refrigeración libre y por compresión y bajando los termostatos.

¿Qué supone esto para los distribuidores?

Las consecuencias de estos diversos retos para los distribuidores son la presión competitiva y la reducción de ingresos. Por esta razón los distribuidores están empezando a introducirse en el ámbito de los servicios con el fin de compensar los ingresos que han perdido en el sector del hardware. Tanto Emerson como Scheider y Eaton Electric han creado contratos de soporte posventa porque constituyen la parte más lucrativa del negocio.

“Este cambio de actitud asusta mucho a las personas que suministraban centros de datos personalizados premium”, concluye dePreaux.

TAMBIÉN LE PUEDE INTERESAR...

La oficina de cara a 2020

Todo lo que necesitan saber las organizaciones del siglo XXI.