Ventajas de la autenticación biométrica en la empresa

Steve Evans

01/02/2017

El incesante bombardeo de noticias sobre ataques y filtraciones de datos ha puesto en duda el uso de las contraseñas, inclinando la balanza por los sistemas biométricos de autenticación. Analizamos los últimos avances.

 

Recuerdo la primera vez que tuve que elegir un nombre de usuario y una contraseña. Los usé para acceder al servicio de Internet de mi vivienda. Para el nombre de usuario escogí un alias que usaba en aquella época y una referencia a mi equipo de fútbol favorito. Y para la contraseña me decanté por… bueno, exactamente lo mismo. «Es fácil de recordar», pensé en ese momento. Así que, ¿por qué no?

En la actualidad, la seguridad mediante contraseña ha evolucionado mucho y ha superado las malas prácticas del pasado. Con todo, hay muchas otras que continúan vigentes. Según los resultados obtenidos por SplashData tras analizar las contraseñas extraídas de filtraciones de datos en Europa occidental y Estados Unidos, la contraseña más utilizada es «123456», seguida de «contraseña». El resto de contraseñas de la lista de las 10 más comunes se caracterizan por incluir números o palabras sencillas como «fútbol» o «bienvenido».

En esta misma línea, más de una cuarta parte de los trabajadores del Reino Unido admiten usar la misma contraseña en sus cuentas personales y empresariales y, según una encuesta realizada por la empresa de gestión de identidades, LastPass, el 61% de los usuarios afirman que utilizan la misma contraseña para diferentes servicios. La costumbre de usar una misma contraseña ha dado lugar a un gran número de filtraciones de datos. Uno de los casos más conocidos fue el robo de más de 60 millones de credenciales de usuario en Dropbox.

El fin de la era de las contraseñas

En el sector de los sistemas de seguridad existe cierto rechazo al uso de contraseñas como método suficiente para proteger cuentas y servicios online. Cada vez se deposita menos confianza en las empresas para blindar las contraseñas y el problema de la reutilización implica que, cuando falla un servicio, los hackers pueden valerse de las contraseñas robadas para acceder de forma fraudulenta a otros servicios.

Por ello, los avances en seguridad en la red están promoviendo cada vez más el uso de un método más seguro que el de las contraseñas: un elemento que sea único para cada persona y difícil de imitar. La autenticación biométrica está ganando terreno a pasos agigantados. Las aplicaciones más populares son los lectores de huellas dactilares y los escáneres de retina, pero existen otros métodos de autenticación biométrica, como el reconocimiento del iris o la verificación de identidad por el patrón venoso del dedo.

¿Seguridad en los selfis?

Algunas empresas tecnológicas han instalado lectores de huellas dactilares en sus dispositivos, como es el caso de muchos modelos ThinkPad de Lenovo. Mediante este método de identificación, los usuarios pueden desbloquear sus dispositivos pasando el dedo por un sensor en lugar de introducir un código.

Recientemente, MasterCard ha llevado este concepto un paso más allá, creando el sistema de pago por selfi. Esta aplicación toma una fotografía del usuario, la digitaliza y la compara con un selfi tomado en el momento de confirmar una compra por Internet. Por otro lado, como alternativa para aquellos que no se sientan seguros al usar un selfi como método de autenticación, la aplicación incluye una opción de reconocimiento por huella dactilar.

Los sistemas de autenticación biométrica no son un concepto nuevo o un método opcional de identificación, sino que surgen de la necesidad de soslayar los constantes problemas de las contraseñas como medio de protección de los datos.

 

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