La clase tecnológica del futuro

Lawrence Jones

04/03/2016

La tecnología está transformando el modo de educar a los niños en colegios de todo el mundo. Dado que se estima que el gasto informático global de los centros educativos ronda 22 000 millones de euros al año, se ha convertido en un enorme negocio. ¿Qué aspecto tendrán las aulas del futuro?

Puede que los profesores lleven años intentando que los alumnos apaguen los móviles y se concentren en las clases, pero esto no va a durar. En las aulas del futuro los ordenadores, las tabletas y los smartphones serán tan esenciales como lo son hoy la mochila o el estuche.

En Francia, la idea de una clase conectada dio un paso en el camino de hacerse realidad el año pasado. Tras varias rondas de consultas a nivel nacional, la ministra de educación lanzó su Plan de Educación Digital, con el ambicioso objetivo de garantizar que todos los niños de entre 11 y 15 años tengan una tableta o un portátil y acceso a nuevos métodos de aprendizaje electrónico.

Un niño, un portátil

Todo esto es parte de un impulso internacional para alcanzar el objetivo “un niño, un portátil”, una expectativa mantenida por organizaciones como European Schoolnet, que se basa en asegurar que todos los niños, independientemente de su entorno social, tengan la oportunidad de implicarse en el aula del futuro.

Karenne Sylvester, Directiva de Desarrollo Digital en el New College Group, presenta el panorama de una clase basada en la tecnología y de un alumnado inspirado por ella cuando describe este nuevo entorno lectivo. “La mayor parte de nuestros alumnos ronda la adolescencia, por lo que la tecnología desempeña un papel muy importante en sus vidas cotidianas. Lo que hacemos es incorporar sus teléfonos móviles y tabletas a las clases mediante juegos interactivos”.

El profesorado también está aprovechando el potencial tecnológico. “Hace las lecciones mucho más interactivas. Si algo surge en clase, se puede investigar sobre ello de manera inmediata, lo que hace que la clase sea más dinámica e interesante”, añade Sylvester.

La clase del futuro es posible, en parte, por la inmensa reducción de los costes de la tecnología moderna. Un portátil lo suficientemente potente para ejecutar software basado en la nube puede ser suyo por menos de 150 libras. Las tabletas y los smartphones pueden ser incluso más baratos, con lo que se abre toda la gama tecnológica a todos, incluso aquellos con los presupuestos más modestos.

La revolución del software

La tecnología barata podría ser un factor impulsor de las nuevas aulas, pero la ejecución se realizará en la nube. Algunos programas como Office, Open Office y Google Docs ofrecen acceso de bajo coste a suites de productividad que antes costaban cientos de libras. Algunos editores de fotografías y programas de diseño como Canva permiten a los estudiantes producir trabajos de calidad profesional y todo ello se puede guardar y compartir mediante recursos como Dropbox.

El énfasis de las aulas del futuro será la educación de la próxima generación de “nativos digitales”, que vivirán sus vidas, cada vez más, online. Sin embargo, el proceso no está exento de riesgos, como deduce Steve Hill, Director Técnico en Opendium: “Los centros tienen la responsabilidad de ofrecer un entorno seguro a los alumnos de todas las edades”.

Opendium trabaja con escuelas e institutos para crear este entorno de seguridad para el aprendizaje electrónico. “Los profesores pueden emplear nuestros sistemas para alertarles sobre cualquier comportamiento preocupante, y o bien abordarlo directamente con el estudiante y sus padres o introducir esta información en el currículo del centro”, explica Hill.

Estamos ante una época emocionante para la educación, pero cabe preguntarse si la clase del futuro será una sucesión de filas de niños que miran fijamente a sus pantallas. En absoluto. “El aprendizaje real no es lineal sino todo lo contrario: es caótico, frenético y espontáneo”, concluye Karenne Sylvester.

Por lo tanto, aunque la tecnología podría estar transformando la educación, en muchos sentidos el aula del futuro no se diferencia tanto del aula del pasado.

 

 

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