¿Cómo pueden ayudar las API a tu negocio?

Simon Bramble

19/10/2016

Cuando se hace imprescindible compartir ingentes volúmenes de información, las organizaciones se ven en una encrucijada: desarrollar una solución adaptada a cada tipo de transacción a un elevado coste o hacerse con un programa ya creado a través de una API que ejecute exactamente las acciones deseadas e incurra en menos gastos.

En su definición más básica, podríamos decir que una interfaz de programación de aplicaciones (API, por sus siglas en inglés) es el puente de comunicación con un programa de software. Se trata de un conjunto de reglas que permite que una porción del código interactúe con otra, a menudo sin necesidad de que intervenga un navegador web.

Las API son más comunes de lo que parece

Quizá no lo sepas, pero tu smartphone está diseñado para alojar cientos de API. Cuando abres una aplicación de información meteorológica, esta enlaza con los recursos de una web para consultar los últimos datos sobre el pronóstico del tiempo de una zona determinada y muestra los resultados en la aplicación.

La API permite el intercambio de información entre la aplicación de tu teléfono y el software encargado de supervisar y registrar los datos meteorológicos de todo el planeta.

Las API son particularmente comunes en grandes organizaciones, como instituciones de la Administración Pública, donde miles de usuarios distintos solicitan información de diversa índole en cada momento. De esta manera, estas herramientas permiten que el público interactúe con los organismos públicos de una forma rápida y sencilla.

De hecho, las API han supuesto la piedra angular de la transformación digital de las instituciones gubernamentales de Reino Unido. Ya en 2012, James Stewart, arquitecto técnico de la oficina de servicios digitales Government Digital Service, afirmó que las API constituían “un  elemento esencial en los servicios web de hoy en día , además de ocupar un lugar fundamental en el funcionamiento del sitio web del Gobierno de Reino Unido”. Además, ayudan a los usuarios a acceder a procesos con información compleja de una forma sencilla y contribuyen a que los desarrolladores diseñen y actualicen sus sitios web con mayor rapidez.

La comunicación como sinergia entre tecnologías

Además de acercar los servicios públicos a la ciudadanía, las API están resultando cruciales en otro campo de aplicación: el Internet de las cosas. Ya sea para controlar la calefacción con tu smartphone o completar la lista de la compra con alimentos que te recomiende tu nevera inteligente, las API están cambiando a un ritmo vertiginoso la forma en que nuestros productos tecnológicos se comunican entre sí.

Estos avances están surgiendo porque las empresas se han percatado de que las API no solo sirven para facilitarles el trabajo a los equipos internos de desarrollo. También se pueden usar como herramientas estratégicas, como la llave para abrir nuevos campos y mercados que, de otro modo, habrían permanecido ocultos. ¿Quién habría imaginado que los fabricantes de electrodomésticos llegasen a colaborar estrechamente con cadenas de supermercados o servicios de transmisión de música?

Las API ayudan a las empresas a hacer llegar sus fuentes de datos más importantes a más equipos, empresas colaboradoras y desarrolladores externos. De tal forma, se consigue incluir a nuevas personas que planteen soluciones a problemas del pasado y que todo el sistema empresarial opere de forma más eficiente y ágil.

El primer paso es atreverse. Es decir, experimentar con las API para revelar una parte del negocio que nadie antes se había atrevido a mostrar al exterior y luego comprobar los resultados.

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