Cómo la realidad virtual va a cambiar radicalmente a su empresa

Simon Bramble

16/12/2016

Por fin, parece que la realidad virtual ha venido para quedarse, con varios dispositivos en el mercado que ofrecen diversos grados de inmersión.

Si bien los videojuegos y aplicaciones son el primer paso evidente de esta tecnología, la realidad virtual se está implantando en sectores de todo tipo: desde fabricantes de coches hasta proveedores de servicios de salud, agencias de viajes y especialistas en selección de personal.

La realidad virtual está diseñada para engañar a nuestros sentidos y hacernos creer que las imágenes y los sonidos que vemos y oímos cuando nos ponemos un casco de realidad virtual son reales. Los primeros en adoptarla constituyen actualmente el mercado central de estos dispositivos pero, a medida que la innovación vaya tomando impulso, cada vez más empresas se plantearán formas de aprovechar esta tecnología para mejorar sus operaciones.

Sea para reformar un cuarto de baño o amplios segmentos de normativa pública, las posibilidades son innumerables. La clave de la eficacia de la realidad virtual es la facilidad con que nos adaptamos a lo que nos quiere hacer percibir.

La agencia creativa Brandwidth lleva casi 20 años trabajando con la realidad virtual. Su director de innovación, Dean Johnson, ha hablado con think-progress.com y, en su opinión, la realidad virtual sencillamente nos vuelve más receptivos.

“Cuando experimentamos algo de primera mano retenemos hasta un 80 % más que cuando se nos imparte información”, afirma.

“Por primera vez en la historia, la realidad virtual nos ofrece esta opción. Si la enseñanza o la formación se desarrolla en un entorno virtual, procesamos la información como si estuviéramos ahí de verdad”.

Un prototipo para la inmersión

La arquitectura es un campo que se verá claramente beneficiado por la realidad virtual. Así, la realidad virtual ayudará a visualizar propuestas de planos para clientes, lo que ofrecerá la imagen de conjunto más clara posible de un proyecto, antes de encargar siquiera los ladrillos. Las empresas ahorrarán tiempo y dinero si pueden transmitir sus comentarios de forma más precisa y práctica desde el principio, lo que mitigará muchos problemas antes imprevisibles.

La selección y gestión de personal es otro campo con grandes posibilidades de transformación. Los candidatos podrían hacer una visita virtual a la oficina, asistir a una reunión y observar cómo trabaja el equipo. Así, se harían una idea más exacta de si encajarían o no en una organización antes de presentarse siquiera a una vacante. Asimismo, los colaboradores autónomos y teletrabajadores podrían colaborar mejor con equipos que trabajaran en ubicaciones diferentes.

Las mejoras en las áreas de desarrollo profesional y formación son bastante factibles. “Estas son aplicaciones prácticas”, afirma Johnson. “Los verdaderos retos para las empresas son las experiencias de marca y de compra al por menor”.

Una auténtica experiencia de compra en un establecimiento

La realidad virtual podría revolucionar las compras tanto como lo hizo el comercio electrónico en el cambio de siglo. Las cadenas de tiendas podrían reforzar sus existencias físicas con muestras virtuales, lo que se sería ideal en las tiendas pequeñas que cuentan con poco espacio de almacén. Además de permitir a los compradores comprobar cómo encajaría un producto en su día a día, la realidad virtual sería positiva para los comerciantes, ya que les brindaría información sobre cómo y por qué compran los clientes.

Una tendencia emergente son las compras sociales: decisiones de compra detalladas que se toman en casa con la ayuda de un sistema de realidad virtual. Es llevar el comercio electrónico al siguiente paso lógico. En lugar de tomar una decisión a partir de imágenes estáticas, vídeos o características técnicas, toda la experiencia de compra girará en torno al cliente.

Pensemos en las compras de ropa. Habiendo escaneado su cuerpo, el comprador podría probarse las prendas gracias a una recreación precisa de su anatomía y con ayuda de sugerencias en función de su figura. Al poder participar más y disponer de más información, sin duda habría menos devoluciones y los clientes estarían más satisfechos.

“La realidad virtual debe añadir valor y ofrecer algo más atractivo y accesible que las actuales experiencias físicas o por Internet”, afirma Johnson.

Por otra parte, las empresas minoristas también podrían ir más allá de permitir a los clientes instalar una televisión virtual en la pared del salón o cargar un posible coche nuevo virtual con el equipaje de toda la familia. En todo el sector minorista y en varios más, las empresas podrían invertir en realidad virtual como herramienta de predicción. La investigación de las tendencias culturales y sociales (ya sean experiencias de compra personalizadas o la demanda de ciertos tipos de coches) puede servir de base para la elaboración detallada de nuevos modelos para cada industria y sector. Así, sería más fácil predecir la forma en que ciertos valores influyen en el consumo de productos o el motivo por el que surgen problemas imprevistos a causa de un fenómeno social.

La realidad virtual atañe a todos los sectores

“No es fácil”, explica Johnson. “Pero la recompensa llega de la mano de conocimientos más amplios, resultados palpables y un vínculo personal que solo puede ofrecer la realidad virtual”.

Al igual que la aparición de los teléfonos inteligentes y las redes sociales, la realidad virtual puede llegar a impregnarlo todo. Sectores como la educación, la atención sanitaria, la ingeniería y un largo etcétera podrían beneficiarse de esta tecnología. Muchas empresas líderes siguen avanzando hacia su adopción, como por ejemplo, Ford y Volvo en el sector de la automoción y Thomas Cook en turismo.

Ya se trate de anunciar un producto o de trabajar mejor en equipo, las empresas pueden beneficiarse de la realidad virtual. La cuestión es: ¿prefiere explorarla ahora o esperar a que se adelante la competencia?

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