Año nuevo, vida nueva: 5 soluciones para mejorar su día a día en la oficina

El inicio de un nuevo año es el momento perfecto para librarse de los malos hábitos y adoptar unos mejores. Basta con un poco de tenacidad. Siga estas directrices durante tres meses para crear un hábito, será más eficiente en el trabajo y se sentirá más satisfecho en general.

1) Domine la gestión del tiempo

Céntrese en una sola tarea y no empiece otra hasta que haya terminado la que tiene entre manos. Priorice. Márquese metas, objetivos y fechas límite. Delegue. Haga pausas de vez en cuando para observar cómo trabaja y piense en maneras más inteligentes de aprovechar mejor su tiempo. Le sorprenderá la cantidad de tiempo que desperdiciamos y cuántas tareas puede terminar si es estricto consigo mismo.

2) No pierda tiempo en la bandeja de entrada

Según el McKinsey Global Institute, los oficinistas pasan casi un tercio de la semana laboral administrando sus correos electrónicos. Póngase límites y revise la bandeja de entrada una vez cada hora, así podrá concentrarse en tareas más útiles. Es más, deshágase completamente del correo electrónico interno, eche un vistazo a nuestra guía de alternativas. No nos engañemos… Si fuera algo urgente, le llamarían por teléfono.

3) Tómese más descansos

En su emblemática obra Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, Steven Covey cuenta la historia de un leñador cuya sierra pierde filo cada vez que tala un árbol. Si se detuviese para afilarla, se ahorraría mucho tiempo y angustia más adelante. Haga pausas frecuentes para relajarse, así abordará los problemas con nuevas ideas y la mente despejada. Tanto su trabajo como su estado de ánimo mejorarán.

4) Planifique el trabajo con antelación

Resulta sorprendente lo mucho que pueden interferir en nuestras vidas las tareas que no hemos terminado. En su artículo ‘Consider It Done! Plan Making Can Eliminate the Cognitive Effects of Unfulfilled Goals’, Masicampo y Baumeister revelaban que no es necesario terminar una tarea para “tacharla” mentalmente de la lista, la planificación puede lograr el mismo efecto. Cuando los sujetos hacían planes concretos para una tarea, pensaban mucho menos en ella mientras realizaban otras actividades. ¿El resultado? Más concentración y eficacia, tanto en el trabajo como en la vida personal.

5) Si todo lo demás falla, llévese un perro al trabajo

Según un estudio realizado por la Escuela de Negocios de la Virginia Commonwealth University, los perros hacen las oficinas mucho menos estresantes. “Los perros influyen positivamente en el lugar de trabajo”, declara Randolph T. Barker, doctor y profesor de administración en la facultad. “Las diferencias en el estrés percibido entre la jornada en la que el perro estuvo presente y la que estuvo ausente son significativas. Los empleados en su conjunto mostraron mayor satisfacción laboral que la habitual en el sector”. Puede parecer de locos, pero funciona.

No hay mejor época para plantearse propósitos, cíñase a ellos y verá un gran cambio en su vida laboral.

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