Un mundo nuevo: directores ejecutivos de la generación del milenio

Peter Crush

19/09/2016

Son personas que apenas han entrado en la treintena y ya están al timón de empresas. ¿De qué van los directores ejecutivos de la generación del milenio?

Un método infalible de sentirse viejo es darse cuenta de que los mileniales, nacidos entre 1980 y 1999, pronto serán el grupo más numeroso dentro de la población activa. Por si fuera poco, los nacidos en el año 2000 están a punto de ingresar en la clase trabajadora. Lo que de verdad asusta es que ya hay personas de la generación del milenio en puestos ejecutivos. Entre los directores ejecutivos más famosos de esta generación se cuenta el de Facebook, Mark Zuckerberg (32 años), y el de Box, Aaron Levie (30), personas que tienen mucho por delante para llegar a crisis de los 40 y que el público general no suele considerar lo suficientemente maduros como para asumir cargos tan elevados.

Así pues, ¿por qué elegiría una empresa a un mocoso como director ejecutivo? Esta es una pregunta que causa división de opiniones.

Por una parte, los mileniales son la generación que pregunta “¿por qué haces lo que haces?” en lugar de “¿a qué te dedicas?”, según la definición de Jason Ashlock, de The Frontier Project. Cuestionan las convenciones y quieren hacer las cosas de otra manera. Rompen con la mentalidad del «miedo a perderse algo», o FOMO por sus siglas en inglés, prefieren la calidad a la cantidad en lo que respecta a las experiencias vitales y están fuertemente acreditados en cuestiones morales y de responsabilidad social corporativa. Por otra parte, sus detractores afirman que por mucho que se esfuercen o pongan de su parte, no pueden compensar su juventud. ¿Quién tiene razón?

Es innegable que no se puede embutir la experiencia de 40 años en 20, pero estamos hablando de una generación que, cuando ve el cargo de una persona en su tarjeta de visita, no asume directamente que tenga licencia para mandar. Desde su punto de vista, el liderazgo no es una posición, sino una actividad, y según la filosofía de buscar el « liderazgo auténtico» que les caracteriza, cualquiera puede ser líder a cualquier edad. De hecho, los mileniales prefieren que su liderazgo se cuestione: creen en el liderazgo por consenso y en lo que en círculos académicos se ha denominado «halocracia». En este contexto, la jerarquía tradicional se pone patas arriba: la toma de decisiones es más participativa y se desarrolla de abajo a arriba, generando un compromiso mucho mayor entre los empleados.

La cuestión candente es si todo esto da lugar a empresas mejor gestionadas. Según Daniel Newman, autor de The Millennial CEO, los líderes de la generación del milenio suelen sentirse atrapados por el impulso de mandar y al mismo tiempo por la oportunidad, mientras que al mismo tiempo temen que sus detractores se les echen encima si toman malas decisiones. La investigación sugiere también que los mileniales, que han crecido en una época de más estrés, son más equilibrados de lo que muchos creen. Sin embargo, el corolario es que los directores ejecutivos de la generación del milenio estarán menos dispuestos a asumir los grandes riesgos financieros que han caracterizado a los directores ejecutivos más carismáticos y decididos.

Lo que está claro es que los directores ejecutivos de la generación del milenio no se ajustan a la mentalidad cerrada de antaño. Son cercanos y ansían tener apoyo. Algunos ven esta característica como debilidad, pero muchos otros la ven como corrección del narcisismo, la arrogancia e incluso las tendencias psicópatas a las que numerosos directores ejecutivos tradicionales son propensos tras años de tener permitido hacer lo que les da la gana sin control alguno. En definitiva, aun cuando todavía susciten sorpresa (e incluso celos), los directores ejecutivos del milenio ya están aquí y a medida que aumenta su experiencia las apuestas indican que solo pueden ir a mejor.

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