Liderazgo e inspiración: cómo crear una cultura de productividad en su oficina

Kathleen Hall

06/06/2016

Definir la cultura de un lugar de trabajo no es una tarea fácil. En términos generales, se refiere a la actitud grupal, las ideas y el comportamiento social de las personas que conforman su organización. Si una empresa tiene una cultura de horas extras, los empleados pasarán más tiempo en su puesto que el estipulado por el horario 9 a 5, puesto que no querrán que nadie vea que son los primeros en irse a casa. Pero esto no equivale necesariamente a un ambiente de trabajo productivo.

Hay un chiste que resume a la perfección el problema de la improductividad en el trabajo: “Nunca has cogido un día libre, ¿verdad?” “No.” “¿Por qué?” ¿Es que eres imprescindible?” “No. Es que no quiero que se den cuenta de que no les hago falta”.  La clave para crear una cultura productiva es tener un enfoque centrado en los resultados de los empleados. Se debe recompensar a las personas cuando sobrepasen sus objetivos, y no por el tiempo que pasen en el puesto de trabajo. Por otro lado, hay que ser firme pero justo con los empleados que no cumplen con sus responsabilidades, o de lo contrario acabarán arrastrando a otros trabajadores con ellos.

En ese sentido, es importante que los trabajadores tengan una idea clara de su función. Si una persona no entiende cómo encaja su puesto en las metas generales de la organización, ¿cómo podemos esperar que participe para que el negocio progrese? Como líder, es su responsabilidad transmitir su “visión” de forma clara para que todo el mundo comprenda de qué forma se puede colaborar para hacerla realidad. La comunicación va en los dos sentidos, así que debe asegurarse de ser accesible y de que los empleados se sientan cómodos hablando con usted antes de que surjan problemas serios de rendimiento .

Aunque los objetivos son importantes, un enfoque demasiado práctico es contraproducente. Los sentimientos de autonomía y ser parte de la acción son  fundamentales para crear satisfacción en el trabajo:   un grupo de robots siguiendo órdenes no podría crear un entorno innovador y flexible. Además, gestionar cada pequeña decisión es una pérdida de su tiempo que fomenta una cultura en la que las personas se sienten incapaces de usar su propia iniciativa.

Se dice con frecuencia que la cultura de un negocio es un reflejo de la personalidad de sus líderes. Por ejemplo, cuando el acoso abunda en una organización, a menudo se puede seguir el rastro del mismo hasta las esferas más altas. Por lo tanto, si lo que busca es tener una mano de obra positiva, motivada y productiva, debe dar ejemplo y mostrar usted mismo esas cualidades de forma habitual.

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