La infraestructura de virtualización de escritorio (VDI) puede ahorrar dinero a su negocio

Thorsten Stremlau

10/02/2016

Thorsten Stremlau, Principal Arquitecto Informático Internacional de Lenovo, explica cómo las mejoras recientes han disparado el atractivo de la VDI

La infraestructura de virtualización de escritorio (VDI) es una fuerte tendencia emergente en el sector tecnológico, y los recientes cambios tectónicos en la tecnología la convierten en una propuesta mucho más convincente para muchas organizaciones.

La externalización del trabajo

Con un ordenador de sobremesa estándar, todo el potencial de computación reside en su escritorio físico (o incluso en su regazo, en el caso de un portátil). De este modo se tiene una imagen local, aplicaciones locales, potencial de computación local, todo contenido en los límites del ordenador. La VDI, por otra parte, externaliza el potencial de computación a un servidor. Así se tiene un PC mudo, o un “thin client”, que es el nombre técnico, que no tiene mucha capacidad ni mucha potencia, y el sistema operativo se ejecuta en el servidor. Este envía vídeo a través de la red al PC local y crea un entorno virtualizado de escritorio.

Así las empresas ahorran mucho dinero, pero el lado malo es que la experiencia del usuario ha empeorado notablemente. Hasta ahora.

El ahorro de costes frente a la experiencia del usuario

Si nos centramos únicamente en el balance económico final, la VDI siempre ha sido una buena elección. Las empresas pueden invertir 800 $ (739 €) en un ordenador de sobremesa medio para sus empleados. O también pueden invertir 300 $ (277 €) en una máquina mucho menos potente e invertir la misma cantidad por equipo en su propia infraestructura de servidor. Desde un punto de vista económico, se percibe un ahorro de 200 $ (185 €) por equipo y la elección resulta fácil, sin pensar demasiado en las consecuencias.

Este planteamiento es adecuado para algunas tareas. Sin embargo, para cuestiones más avanzadas, como las videoconferencias, se necesita potencial de procesamiento local. Y en ese punto, un “thin client” no va a poder con ello, porque los servidores están compartidos entre cientos de usuarios. Una tarea que exige tanto al procesador como la reproducción de vídeo en directo es pedirle demasiado. Todo esto empeora notablemente la experiencia del usuario.

Brian Madden es un personaje interesante que trabaja en el sector informático. Según él, el ahorro de dinero no se debe al cambio hacia una experiencia de escritorio virtualizado, sino que se debe a que se compra un equipo peor para los empleados. Así se empeora la experiencia del usuario y a largo plazo los costes podrían ser mucho mayores.

La solución

Lenovo está trabajando para mejorar sustantivamente la VDI. Uno de los avances más importantes es la introducción de tarjetas gráficas.

Tradicionalmente, los servidores no contaban con tarjetas gráficas porque entre sus funciones no estaba la de gestionar juegos ni gráficos, sino solamente procesar información. Por tanto, su funcionamiento se basaba puramente en CPU (unidades centrales de procesamiento) en lugar de GPU (unidades de procesamiento gráfico). La CPU es como el motor del ordenador, pero no se le da muy bien procesar los gráficos. Esto supone un problema al abordar tareas de alto contenido gráfico como las videoconferencias.

Lenovo, en colaboración con uno de sus socios, ha creado una caja que contiene muchas tarjetas gráficas y se conecta al servidor. Así se permite la virtualización de todas esas tarjetas gráficas, de modo que en un entorno VDI, incluso un equipo de muy bajo coste puede ofrecer una experiencia de vídeo realmente suave. Este potencial gráfico virtual puede compartirse con los clientes en función de sus necesidades.

Si llevamos esta idea un paso más allá, podríamos contar con una infraestructura de vídeo definida por software. Para ello se requiere la participación de servidores múltiples, e incluso de estaciones de trabajo que cuenten con tarjetas gráficas de la más alta gama. De este modo se obtendría un grupo de tarjetas gráficas y de GPU que se pueden centralizar en un entorno de VDI, con lo que se reuniría no solo el potencial gráfico y de procesamiento del servidor sino también de las estaciones de trabajo. Esto no solo supone un ahorro de dinero para el cliente, sino que también ofrece una experiencia de usuario increíble.

Otra manera de reducir costes es el Lenovo PC Stick. Se trata de un PC completamente funcional con el tamaño de una memoria USB. Funciona con Windows 10 o Linux, se conecta a una VDI y cuenta con toda la seguridad de nivel empresarial que cabría esperar. Además, solo cuesta 129 dólares (119 euros o 99 libras).

Usos principales

Estas nuevas tecnologías no solo son idóneas para videoconferencias. Pueden mejorar cualquier ejemplo de uso en el que se requieran gráficos, como los usos multimedia. Los centros de llamadas suelen formar a su plantilla con vídeos online, ya que la formación personal es muy cara. Un centro de llamadas bien equipado empleará vídeos, animaciones y videoconferencia en su entorno. Si se empleara la VDI tradicional esto resultaría terrible, pero las nuevas soluciones lo convierten en algo mucho más fluido.

Gracias a desarrollos como el PC Stick y a la introducción de tarjetas gráficas en el servidor, los clientes pueden adoptar la VDI sabiendo que obtendrán la experiencia de usuario que cabría esperar de una tecnología moderna.

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