Cómo dejar de procrastinar

Peter Crush

06/03/2017

¿Se puede explicar la disminución de la productividad por el aumento de la procrastinación? De ser así, ¿Cómo se puede evitar? Exploramos formas de conseguir que quede hecho todo lo que hay que hacer.

La procrastinación es enemiga de los negocios. Dejando para mañana lo que se puede hacer hoy sólo logramos que se acumulen cada vez más cosas, las cuales, al final no se hacen bien o sencillamente no se hacen.

Según algunas personas que saben mucho de este tema, es decir, los directivos de grandes empresas —la viva imagen del éxito—, combatir ese constante aplazamiento no requiere necesariamente un cambio drástico de personalidad. Basta con seguir algunas reglas de eficacia probada.

Una regla clave, sin duda, consiste en entender el porqué. La gente no suele procrastinar por pereza, sino por perfeccionismo. Con frecuencia, los perfeccionistas se niegan a decidir qué acometer y, una vez que se deciden, se comprometen en exceso. Según Nancy MacKay, fundadora de Mackay CEO Forums, los trabajadores deben emplear la «regla del 80 %»: dedicar solo el 80 % del tiempo que, en circunstancias ideales, invertirían en una tarea. ¿Por qué? Porque, sencillamente, llegados a ese punto, se deben hacer preguntas como «¿Se dará cuenta alguien si pongo más esfuerzo?» y «¿Lo que se gana en calidad vale más que el tiempo perdido?”.

Aplicando esta sencilla medida se libera más tiempo para hacer más cosas. Con todo, el tiempo ganado no debe desperdiciarse y si uno tiende a dejar las cosas para más tarde vale la pena adoptar lo que se conoce como la «estrategia Seinfeld». Todos los años, el comediante Jerry Seinfeld colgaba un gran calendario en la pared y se comprometía a escribir un párrafo cada día. Si lo hacía, marcaba el día con una cruz. Su objetivo era conseguir una larguísima cadena de X sin huecos.

Esto es lo que los gurús de la gestión denominan establecer objetivos cada día y tacharlos. Lo interesante de la estrategia Seinfeld es que en ella no se menciona la calidad. Su objetivo era más bien producir de forma consistente, y esto es lo que caracteriza a los directivos más exitosos: entran por la puerta y consiguen que se hagan las cosas , día tras día, mientras los demás se quedan estancados. Como reza el lema favorito de Richard Branson: «Al carajo, ¡hazlo y ya está!»

Los peores procrastinadores son los que esperan al último minuto para sentir el subidón de euforia. Para combatir este rasgo hay que tener conciencia de que es peligroso y, además, clasificar las tareas acumuladas, separando las que se pueden delegar, lo que deja un montón más pequeño y manejable. Michael Hyatt, autor del curso 5 Days to Your Best Year Ever (5 días para el mejor año de tu vida), ha estudiado a los directores ejecutivos y sostiene que los mejores evitan la procrastinación empezando por la tarea más difícil. También dividen las tareas grandes en otras más pequeñas, de modo que puedan comprometerse a completar al menos una parte cada día. Por último, hacen una pausa a mediodía para poder reprogramar la tarde según las circunstancias.

En esencia, estos consejos invitan a organizarse bien y a ser flexibles y adaptables. Son herramientas sencillas, pero pueden dar un resultado impresionante. Así que, si tienes un montón de cosas que hacer, ¿a qué esperas?

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