Para 2020 las políticas antinube prácticamente habrán pasado a la historia

Equipo de Think Progress

27/09/2017

Las soluciones en la nube se están implantando en las empresas más rápido que nunca. El ritmo es tan acelerado que en un par de años las políticas antinube se quedarán tan anticuadas y desfasadas como las posturas anti-Internet.

Según un informe de la empresa de investigación informática Gartner, las prácticas centradas en la nube se están generalizando rápidamente en muchas organizaciones. Los sistemas que utilizan la nube preferentemente, y a veces exclusivamente, van ganando terreno a medida que el sector adopta un punto de vista más abierto.

Esto no significa que se vaya a eliminar en masa el hardware físico tradicional. No todo va a pasar a la nube, puesto que hay ciertas cuestiones que preocupan, y con razón, a algunas empresas, como la privacidad, la seguridad de los datos y el cumplimiento normativo. Sin embargo, el rechazo rotundo a adoptar las tecnologías en la nube irá desapareciendo antes de 2020, tal y como ha ocurrido con la costumbre de no usar Internet en las empresas.

«Aparte de que en muchas organizaciones antinube se utiliza a veces la nube de forma encubierta o cuando no hay más remedio, nosotros creemos que esa posición acabará siendo insostenible», afirma Jeffrey Mann, vicepresidente de investigación de Gartner.

Mann añade que la tecnología en la nube «se irá convirtiendo en la opción por defecto para la implantación de software». Para 2019, más del 30 por ciento de los 100 mayores distribuidores del mundo pasará de dar preferencia a la compra de informática en la nube a excluir cualquier otra opción.

Lo mejor de cada una

Este cambio en la forma de pensar afectará tanto a las nubes públicas como a las privadas. La combinación de ambas o nube híbrida se extenderá cada vez más.

La nube híbrida reviste un especial interés para muchos de los responsables de tomar decisiones informáticas. Es más bien un concepto que una solución. Permite implementar una arquitectura diseñada a medida, con sus ventajas intrínsecas sobre las opciones exclusivamente públicas o privadas. Las aplicaciones y los almacenes de datos se pueden incluir en uno o ambos tipos de nube, de manera que cada uno contrarreste los inconvenientes del otro (seguridad, latencia, facilidad de implementación etc.).

El informe también prevé que las nuevas prestaciones informáticas solo estarán disponibles en la nube, presionando a las empresas escépticas a alejarse de las soluciones tradicionales basadas en hardware.

La flexibilidad es necesaria para el éxito

Yefim Natis, vicepresidente de Gartner, ha destacado que las soluciones informáticas ágiles no pueden surgir de organizaciones tan rígidas que no son capaces de subirse al tren del cambio.

«A medida que se produce la transición a la nube, la mayoría de las empresas informáticas tendrán que reorganizarse para adaptarse a la realidad empresarial: cambio e innovación constantes, integración generalizada, competición con los proveedores de servicios en la nube para ciertas iniciativas y una prevalencia fundamental de la influencia sobre el control en la relación de la informática con los diferentes ramos empresariales », declara Natis.

Gartner hace tres recomendaciones clave a los directores informáticos: investigue si sus clientes quieren evitar la nube a pesar de su popularidad; dé por sentado que otras empresas sí aceptan la nube; y promueva la idea de dar prioridad a la nube entre las empresas que todavía no han dado el primer paso hacia este tipo de servicios.

El mensaje es claro. Aunque por ahora los servidores físicos y las instalaciones tecnológicas basadas en hardware funcionen y no necesiten cambios, las empresas que se aferran a esta política informática se arriesgan a quedarse por detrás de las empresas con tecnología en la nube, y esto está ocurriendo a toda velocidad.

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