Los albores de la computación en los bordes o «edge computing»

Brid-Aine Parnell

19/09/2017

Justo cuando las empresas están empezando a dominar la nube, damos la bienvenida a la computación en los bordes la nueva potencia de procesamiento de datos que querrán todas las empresas.

La computación en los bordes, o «edge computing», se considera la próxima innovación tecnológica multimillonaria destinada a sustituir a la computación en la nube y a ayudar a aprovechar las ventajas del Internet de las cosas (IoT). En opinión de muchos expertos, favorece la potencia de procesamiento de la nube, ya que traslada parte del almacenamiento y el análisis de datos a los bordes de la red, liberando espacio en la nube para labores analíticas más profundas.

La  computación en los bordes, o en la niebla, como prefieren llamarla algunos fabricantes, da respuesta a un problema muy simple. A medida que se multiplica el número de dispositivos del Internet de las cosas, el volumen de datos a analizar se incrementa exponencialmente. Al mismo tiempo, para aprovechar las ventajas de los sensores del Internet de las cosas –es decir, obtener análisis de datos y soluciones basadas en ellos en tiempo real–, hay que procesar los datos a gran velocidad. Si hay que esperar a que los datos se transfieran a la nube, sean procesados y analizados, y se obtenga una respuesta, será demasiado tarde para utilizarla.

Pongamos un ejemplo del mundo real. A pesar de que muchas empresas están invirtiendo en vehículos autónomos y ya hay un vehículo así en la carretera, las ciudades llenas automóviles que se conduzcan solos continuará siendo un sueño futurista hasta que los datos de los sensores puedan ser procesados en tiempo real. Así, cuando un coche autónomo se acerque a un semáforo, deberá ser capaz de leer datos como la localización y velocidad de los vehículos, ciclistas e incluso peatones que se aproximen. Además deberá saber el momento exacto en que la luz verde cambiará a roja para así calcular la velocidad correcta a la que aproximarse. Para ello será necesario recoger y analizar todos los datos inmediatamente. Y ahí es donde interviene la computación en los bordes.

Los bordes frente a la nube

La computación en los bordes proporciona una capa de computación entre la red y la nube. Al dar potencia de procesamiento a los dispositivos locales se pueden analizar los datos en ese momento y lugar, sin tener que enviarlos a la nube.

«La agilidad de la computación en la nube es genial, pero no es suficiente», explica Thomas Bittman, vicepresidente y analista destacado de Gartner Research. «La centralización masiva, las economías de escala, el autoservicio y la automatización total casi lo consiguen, pero no superan la física: el peso de los datos, la velocidad de la luz… Si la gente necesita interactuar con sus realidades asistidas digitalmente en tiempo real y tiene que esperar la respuesta de un centro de datos a cientos de kilómetros, la cosa no va a funcionar».

Actualmente se están explorando una serie de tecnologías físicas para la computación en los bordes, entre ellas los dispositivos de redes con pasarela de acceso, PC industriales y microcentros de datos. Mark Darbyshire, vicepresidente de plataforma e integración de SAP, comenta a Think Progress cómo las API jugarán un papel clave en los bordes.

«En los últimos años la gestión de API ha probado que funciona» , asegura. «Todo el mundo utiliza API para exponer sus capacidades al mundo exterior porque les ofrece seguridad y es manejable. También les permite saber quién pide qué y decidir si aceptar o no. Por estas razones la gente querrá aprovechar la arquitectura existente. Pero creo que cada vez más, gente se preguntará: «¿Por qué no usar microAPI y micropasarelas de enlace también?'”

Las empresas están en los bordes

Muchas empresas están empezando a adoptar la computación en los bordes, implementándola de un modo u otro. La agencia de investigación IDC pronostica que, para 2019, al menos un 40 por ciento de los datos creados por el Internet de las cosas será almacenado, procesado, analizado y ejecutado cerca de o en los bordes de la red.

«La gente está empezando a adoptarla», dice Darbyshire. «Creo que cuando empiezas a hacer grandes proyectos con el Internet de las cosas, te das cuenta de que no se trata solo de encajarlo en tu empresa. Es como conectar dos partes de la empresa que antes estaban separadas».

«Las cosas no se conectan con solo juntarlas. Es necesario mantenerlas aparte. Se conectan a través de una línea de interacción: eso es el borde. Hoy en día los bordes son muy cortos, pero entiendo que se ampliarán y se harán más profundos con el tiempo».

Bittman,  de Gartner, coincide: «Se acerca el momento de adoptar una estrategia en los bordes. Solo hay que ver cómo están despegando las gafas de realidad virtual, las pantallas head-up de los vehículos, las aplicaciones de realidad mixta en los smartphones (más allá de Pokémon) y puede que hasta las Google Glass II. Todas estas tecnologías propiciarán la explosión de la computación en los bordes en un futuro próximo».

«La nube seguirá teniendo su papel, pero la computación en los bordes se acerca, y no hay que subestimarla».

Durante mucho tiempo, las empresas se han concentrado en la nube, debatiéndose entre arquitecturas públicas, privadas o híbridas, lidiando con los retos de la privacidad, seguridad y regulación de los datos, con el periodo de latencia, el ancho de banda y los tiempos de inactividad. La computación en los bordes ofrece posibles soluciones a muchos de estos retos y una oportunidad para aprovechar al máximo un Internet de las cosas impulsado por realidades mixtas, aprendizaje automático y potentes análisis de datos.

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