La movilidad empresarial combina los negocios con el placer

Joe Svetlik

14/08/2015

El europeo medio utiliza más de 4,2 dispositivos conectados. ¿Qué implicaciones tiene esta fusión de datos profesionales y personales?

Los teléfonos inteligentes tienen más importancia que nunca en nuestras vidas, y los europeos estamos entre los usuarios más acérrimos de estos dispositivos. Según eMarketer, Europa occidental tiene el segundo mayor número de usuarios de smartphones del mundo. Otro informe, también de eMarketer, pronostica que, para 2017, siete de los diez países en los que habrá una mayor adopción de smartphones estarán en Europa, y los tres únicos países no europeos de la lista serán Corea del Sur, Australia y Japón.

Esto tiene grandes implicaciones tanto para los consumidores como para los profesionales del sector informático. Nick McQuire, vicepresidente de investigación corporativa en la empresa de estudios de mercado CCS Insight, ha identificado dos fuertes tendencias que influyen en la dirección general del mercado de las iniciativas móviles. Ambas son consecuencia de nuestra dependencia, cada vez mayor, de los smartphones.

La primera es que cada vez se traslada más volumen de trabajo, datos organizativos y procesos empresariales a dispositivos móviles. Como afirma McQuire, “En efecto, la movilidad está emergiendo en gran medida como plataforma fundamental para los objetivos de las organizaciones que es desenvuelven en el núcleo de las operaciones tecnológicas y empresariales”. Este fenómeno lleva ocurriendo algún tiempo, pero ahora hay empresas de larga cola que están cada vez más cómodas con las aplicaciones móviles. Esto implica abrir el acceso a sus datos internos y distribuir estos datos a un abanico más amplio de empleados dentro de sus organizaciones.

La otra tendencia principal es lo que McQuire describe como “el continuo de experiencia multipantalla”, que también lleva ocurriendo unos cuantos años, pero que solo ha empezado a influir directamente en la organización de las empresas recientemente. Según CSS Insight, el usuario europeo medio utiliza más de 4,2 dispositivos conectados. Cada vez dedicamos más tiempo a mirar las pantallas de nuestros smartphones, tabletas, portátiles, equipos de sobremesa y libros electrónicos. Podría parecer una moda de consumo, pero sus implicaciones para los negocios son muy importantes. “Creemos que el rumbo de la informática empresarial estará definido en gran medida por esta tendencia en el entorno informático del consumidor”, afirma McQuire.

Esta combinación de dispositivos implica la coexistencia de teléfonos y tabletas laborales con los de uso personal. En algunos casos, los empleados utilizan el mismo teléfono para trabajar y para la comunicación personal. “Tanto en los consumidores como en los empleados la línea entre lo privado y lo personal en lo que se refiere al uso de dispositivos para el trabajo es cada vez más borrosa”, explica McQuire. “Los usuarios prefieren, para sus necesidades informáticas, no limitarse a un único dispositivo, sino combinar varios según criterios sutiles. Esta práctica se está introduciendo bastante en el mundo empresarial”.

El fenómeno implica un cambio de dirección para muchas empresas. Según McQuire “Las empresas ahora necesitan dedicarse menos la gestión de los dispositivos de los usuarios finales y proliferación cualitativa y cuantitativa, y concentrarse mucho más en cómo gestionar los datos, distribuir contenidos y dar acceso a los datos, y al mismo tiempo conseguir dichos datos y contenidos de manera más eficiente”.

Esto ya está empezando a ocurrir. En el último año hemos sido testigos de una explosión en el número de aplicaciones móviles para empresas. De hecho, según Kevin Spain de Emergence Capital, las aplicaciones móviles para empresas están a punto de alcanzar un valor de mercado de 100.000 millones de dólares (90.000 millones de euros). McQuire indica que el 46% de los empleados consultados por CSS Insight afirman que estas aplicaciones ya afectan a su forma cotidiana de hacer negocios, lo que demuestra que son algo positivo para la plantilla.

Esto supone nuevos retos para las organizaciones. Si quieren seguir siendo competitivas, además de programar algunas propias y personalizadas, deben adoptar aplicaciones de terceros. Sin embargo, la mayor tendencia en el horizonte es cómo interactúan, varían y optimizan sus sistemas internos para uso en teléfonos móviles. Muchas empresas están empezando a enfrentarse a las primeras fases de este reto.

La proliferación de los dispositivos móviles plantea también grandes problemas en materia de seguridad. En los últimos doce meses hemos visto un incremento de los ataques a objetivos concretos, con víctimas prominentes como Sony o la Agencia Estadounidense de Gestión de Personal (OPM). ¿Cómo se aseguran las empresas de que todos los dispositivos que usan sus empleados para acceder a información confidencial son completamente seguros?

La consecuencia es la siguiente: en el futuro, la organización informática de una empresa tendrá que estar mucho mejor alineada con la estrategia frontal de toda la compañía. Algunas firmas ya están adoptando esta política, y utilizan la movilidad como impulsor de dicha interacción. Aun así, muchas empresas aún no son lo suficientemente maduras como para adoptar estos cambios estratégicos.

¿Qué nos depara el futuro? McQuire pronostica una “ampliación del entorno informático”. Esto, en combinación con el incremento de datos analíticos y big data que producirán los dispositivos ponibles y el internet de las cosas, “producirá una capacidad mucho más integrada para las empresas en toda su organización”. Todo esto contribuirá a la toma de decisiones y ayudará a las empresas a ser más competitivas. Sin embargo, como ya hemos visto, todavía queda mucho por hacer antes de llegar a ese punto.

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