Informática en la nube: de infraestructuras a aplicaciones

Tikiri Wanduragala

30/03/2017

Tikiri Wanduragala, asesor sénior de sistemas de servidores x86 de Lenovo para la región de EMEA, analiza el profundo cambio que ha experimentado el mercado de la nube y explica cómo Lenovo está ayudando a sus clientes a realizar dicha transformación.

Hablemos de la nube: la nube híbrida, para ser exactos. Es un tema que ya he tratado en varias ocasiones, pero creo que convendría adentrarse un poco más, especialmente en lo referente al lugar que ocupa Lenovo dentro de esta intensa transformación del panorama tecnológico.

Hace unos cinco años se produjo un importante cambio de rumbo hacia la nube. Los proveedores más importantes de entornos en la nube ofrecían una infraestructura informática a escala industrial, por lo que no tenía sentido poseer un departamento propio de TI. Lo más atractivo era el precio y se pasó del modelo “capex” (inversión de capital) al modelo “opex” (gastos operativos). El ahorro potencial era considerable, pero también suponía un cambio radical en todo el sistema. Fue en ese momento cuando germinó la idea de comprar informática como servicio.

La legislación como motor de cambio de los modelos económicos

Entonces, en los últimos dos o tres años, la nueva normativa cambió la situación. A causa de las restricciones en los destinos a los que se podía enviar datos, como, por ejemplo, los paraísos fiscales, además de otras aristas legales y de cumplimiento normativo, los proveedores ya no podían crear nubes gigantescas a escala industrial desde las que ofrecer sus servicios a todos los clientes. En su lugar había que desarrollar nubes de dimensiones diferentes repartidas por todo el mundo. Este fue el factor que cambió el modelo económico de la nube.

Al mismo tiempo, se comenzó a apreciar un nuevo giro en el uso de la informática en la nube. Al principio, la nube se utilizaba en DevOps (colaboración de desarrolladores de software y departamentos informáticos) y picos de demanda, es decir, para desarrollar proyectos piloto y hacer frente a subidas repentinas de la demanda respectivamente. En ambos casos tenía más sentido utilizar infraestructuras en la nube que los sistemas internos. Esta transformación dio a los proveedores que operaban a gran escala una apabullante ventaja, como es el caso de Amazon.

Sin embargo, el escenario actual está empezando a ir por otros derroteros. Ahora los clientes y el mercado se han dado cuenta de que en realidad lo que importa son las aplicaciones, pues en ellas reside la lógica del negocio. Por esta razón la nube tiene que hacerse mucho más sofisticada. No solo se trata de ofrecer potencia informática pura y dura, sino de poner en funcionamiento aplicaciones más complejas.

Oportunidades para proveedores de aplicaciones

Teniendo en cuenta todo lo dicho, los proveedores de aplicaciones se encuentran hoy ante una coyuntura muy favorable para comenzar a introducirse en el sector de los productos basados en la nube. Esta es la razón por la que estamos viendo a SAP, Microsoft y otros proveedores de aplicaciones impulsar sus plataformas en la nube. Azure Stack es un muy buen ejemplo. Azure es la nube principal de Microsoft y Stack es una versión más básica de la misma que puede instalarse en el centro de datos de cualquier cliente. Viene a ser como un espejo entre ambos sistemas: los datos se pueden trasladar a la nube o almacenar en las instalaciones locales.

Posiblemente, el modelo de nube híbrida representa el mejor de los mundos posibles, ya que esquiva las cuestiones legales y los problemas de seguridad. En estos momentos se está disputando una vertiginosa carrera en la que corporaciones como Google y Amazon se están quedando atrás, porque no aplican estrategias de incompatibilidad de aplicaciones como hacen Microsoft, Oracle y SAP. Ante todo lo dicho, podemos afirmar que la nube será una pieza central de toda infraestructura informática. Pero ahora también se podrá optar por una nube híbrida, que aporta mucha más potencia y flexibilidad.

¿Tras los pasos de Netscape?

A medida que el sector pasa por esta etapa de profunda transición, los proveedores que operan a escala industrial necesitan preguntarse qué hacer al respecto. ¿Cómo pueden adecuarse a los centros de datos de los clientes si no tienen presencia en el desarrollo de aplicaciones?

Ya hemos sido testigos de este fenómeno muchas veces: a la larga, el primero en desarrollar una idea no es el primero en llegar a la meta. Recordemos lo que pasó con Novell, que en su día dominaba el mercado de servidores, o con Netscape Navigator, el primer navegador web de uso generalizado. A medida que evoluciona la tecnología y se comprende mejor, los productos y servicios que ofrecen los pioneros no se adaptan precisamente a las necesidades del mercado.

¿Y cómo encaja Lenovo en este viraje de rumbo hacia la nube híbrida? Fabricamos nuestros propios servidores y esto nos permite crear sistemas personalizados capaces de proporcionar a los clientes todo lo que necesitan para su propia nube híbrida en sus centros de datos.

La importancia de los servidores

El hecho de poner un gran énfasis en los servidores constituye una ventaja en el sector de la nube híbrida. Los sistemas de almacenamiento y redes son partes fundamentales de un modelo de nube híbrida, pero desde un punto de vista basado en el software. De la mano de los numerosas empresas con las que colabora Lenovo, podemos integrar las tecnologías definidas por software más punteras en los sistemas de almacenamiento y redes. Otros proveedores tienen un negocio de hardware tradicional y nuestras soluciones suponen cierta amenaza para ellos.

En última instancia, la nube híbrida es un modelo de infraestructura con grandes posibilidades. Resuelve los principales problemas de la nube clásica (cumplimiento normativo y seguridad) y permite tenerlo todo bajo control.

Todo esto viene a colación de lo que ya he comentado sobre ThinkAgile, la línea de productos que ofrece a las empresas configuraciones listas para usar, directas de fábrica. Todo está sucediendo en este preciso momento y seguirá evolucionando durante los próximos 18 meses aproximadamente. Hace tres o cuatros años ya se oían voces que insinuaban esta idea, pero entonces el mercado no estaba todavía cristalizado. Ahora ya tiene una forma sólida.

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