Cómo planificar una buena implementación del Internet de las cosas (IdC)

Lawrence Jones

09/03/2018

El Internet de las cosas (IdC) tiene el potencial de transformar las empresas, pero casi las tres cuartas partes de los proyectos no consiguen los beneficios prometidos. Preguntamos a algunos expertos del sector las razones habituales por las que fracasan los proyectos de IdC, y cómo evitarlas.

Los dispositivos conectados como Alexa están incorporando el IdC al hogar, donde nos encanta recibir ayuda a la hora de hacer la compra semanal o comprar un regalo a nuestra pareja. Los consumidores están adoptando el IdC, pero las empresas todavía intentan descubrir sus ventajas. Una encuesta de Cisco reveló que casi el 75 % de los proyectos de IdC fracasa.

La encuesta descubrió que hasta un 60 % de los proyectos de IdC no pasa de la mesa de dibujo, estancándose en la fase de prueba de concepto. De los proyectos que se ponen en práctica, solo una cuarta parte (el 26 %) se considera un éxito, ofreciendo los resultados esperados.

Cisco, Gartner, Forbes y multitud de analistas del sector han hecho un esfuerzo considerable para ayudarnos a comprender por qué fracasan los proyectos de IdC. A continuación explicamos cómo invertir la tendencia, unirse a la revolución inteligente y conseguir que el IdC funcione.

Nadie dijo que fuera fácil…

Estamos preparados para una explosión del IdC este año; la tecnología conectada tiene el potencial de transformar nuestro modo de trabajar y vivir, pero solo si los sistemas se comportan como deben. Muchas empresas aprovechan las posibilidades del IdC, pero subestiman la complejidad de hacer que funcione para ellas, según el Vicepresidente de Gartner Research, Mark Hung. «La mayoría de las empresas no saben qué hacer con la tecnología», afirma.

Esta es una tendencia liderada por la dirección. Una reciente encuesta de Forbes a más de 500 directores informáticos descubrió que los responsables de TI están apostando fuerte por el IdC. Puede que ellos estén preparados, pero sus organizaciones parece que no.

«Es como ver golf por televisión: parece fácil hasta que lo intentas en la vida real», afirma Ken Hosac, vicepresidente de estrategia y desarrollo empresarial de IdC en Cradlepoint, describiendo los retos de alcanzar el éxito con el IdC.

«Muchos directores de TI cometen el error de suponer que disponen, dentro de la empresa, de las herramientas y experiencia necesarias para implementar con éxito los proyectos de IdC», afirma Hosac. Los proyectos de IdC pueden cambiar radicalmente cómo funciona un negocio, y por tanto es importante todos comprendan y acepten esta nueva visión.

En su investigación, Cisco descubrió que el «factor humano» era el principal para el funcionamiento de un proyecto. Se debe animar a los directores informáticos para que desarrollen una cultura abierta y colaborativa en toda la empresa que facilite que los proyectos de IdC sean un éxito. La encuesta reveló que el 54 % de los directores de TI opina que la colaboración entre el departamento informático y el resto de la empresa fue la clave del éxito.

Basado en la tecnología

La prisa por disfrutar de los posibles beneficios del IdC ha llevado a muchas empresas a embarcarse en instalaciones mal planificadas y sin dirección. Gartner describe este fenómeno dentro del IdC como una «solución en busca de un problema». Para cualquiera que tenga experiencia en el sector, no será la primera vez que vea empresas que intentan obtener una ventaja competitiva implementando rápidamente una nueva tecnología.

Jason Kay, Director comercial de IMS Evolve, está de acuerdo: «Con demasiada frecuencia la razón de ser de un proyecto de IdC se define según la capacidad de la tecnología».

Kay opina que, antes de embarcarse en un proyecto de IdC, las empresas deben ser realistas y tener clara su dirección, los recursos necesarios para el éxito y los posibles beneficios que puede producir. En ocasiones, puede que les sorprenda lo que descubren. «El hecho de que una empresa pueda lograr algo con una solución no significa necesariamente que sea buena idea», añade Kay.

Según Raph Crouan, fundador y Consejero delegado de Startupbootcamp IdC, el modo más sencillo de enfocar el IdC es identificar primero el problema y trabajar en sentido inverso a partir de ahí. «Hay que probar las hipótesis para saber si el cliente realmente desea la solución y si se le puede ofrecer con la tecnología disponible», afirma.

Entrega estructurada

Por arrogancia o ignorancia, muchas empresas se creen capaces de gestionar los proyectos de IdC solas, acumulando posiblemente problemas para el futuro. Crouan cree que es un enorme problema. «Esto les está costando un dineral y les está impidiendo ofrecer valor real y un producto excepcional», añade.

La encuesta de Cisco reveló que las organizaciones de mayor éxito estaban dispuestas a trabajar con expertos y aprender de ellos, adquiriendo las habilidades necesarias para llevar a cabo sus proyectos. Identificar a los socios adecuados a veces lleva mucho tiempo, pero es clave a la hora de crear una plataforma segura y sostenible que pueda crecer.

Hosac piensa que antes de embarcarse en un proyecto de IdC, los directores informáticos deben dedicar un tiempo a conocer las habilidades de su equipo y a saber qué necesitan buscar externamente. «El personal informático a nivel operativo suele conocer sus propias limitaciones, pero el personal ejecutivo no», afirma.

Esto podría tener unas consecuencias inesperadas y no deseadas. «El cambio cultural que se puede producir en un entorno empresarial más conectado y rico en datos podría dar lugar a unas consecuencias difíciles de resolver para los empleados», dice Nick Sacke, Director de IdC y productos de Comms365. Su solución es trabajar con los empleados existentes, identificando cómo aportan valor al equipo y a la organización.

Aprender de los errores

El informe de Cisco demuestra que el error es una parte importante de intentar algo nuevo y, aunque la mayoría fracasó, más de una cuarta parte dio resultados positivos. Según Damien D’Souza, Director comercial de los especialistas en IdC xelba, los directores de TI deben aceptar que no todos los proyectos de IdC tienen éxito, pero que el fracaso no es motivo suficiente para dejar de intentarlo.

También cree que muchos directores informáticos tienen aversión al riesgo. «Quieren ver las pruebas antes de tomar una decisión y no esperar a cosechar los beneficios más adelante», afirma. Este miedo al fracaso puede hacerles quedarse a la zaga.

El IdC tiene el poder de cambiar el mundo, pero las revoluciones tecnológicas a veces tardan años en dar resultados. Si se ha desarrollado una cultura organizativa y unas alianzas capaces de producir resultados, centrándose en la tecnología como vehículo y no como destino, se está haciendo lo correcto.

Todos los expertos parecen coincidir en que los proyectos de IdC exitosos comienzan identificando el problema y trabajando en sentido inverso. «Empiece poco a poco y evalúe cómo el IdC puede marcar la diferencia en un área primero», dice D’Souza. El resto depende de usted.

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