Cómo la computación en la niebla podría sustituir a la nube

Joe Svetlik

20/07/2017

La computación en la niebla utiliza un principio similar a la computación en la nube, pero es más segura y utiliza menos ancho de banda. A continuación explicamos por qué se generalizará su uso en los próximos años.

La computación en la nube presenta numerosas ventajas, pero un modo de trabajar aún más avanzado está a punto de superarla. Se llama computación en la niebla y, si bien utiliza los mismos principios que la computación en la nube, es mucho más segura.

De la nube a la niebla

La computación en la nube utiliza una red de servidores remotos, en lugar de un servidor local o un sistema personal, para almacenar, gestionar y procesar datos. Presenta numerosas ventajas: no solo permite a las empresas externalizar su el almacenamiento, liberando espacio físico en sus oficinas, sino que también es más seguro que almacenar datos localmente. De este modo, si pierden datos en las instalaciones locales, siempre habrá una copia de seguridad en la nube.

Otra ventaja de la nube es que libera banda ancha, ya que permite enviar un enlace en lugar del archivo en sí, que en ocasiones puede ser enorme. Además, permite a los empleados trabajar desde cualquier lugar, dado que los archivos siempre se encuentran accesibles desde cualquier dispositivo conectado a Internet.

No es de extrañar que Gartner haya previsto un aumento del 18 por ciento en 2017 en el mercado de los servicios en la nube.

Sin embargo, la computación en la nube también presenta desventajas y la más grave es la relativa a la seguridad. Si se produce una filtración en el servidor que alberga toda su potencia informática, pueden quedar expuestos los datos de sus empleados y clientes. Según el tamaño de la empresa, podría tratarse de los datos de miles o incluso de millones de usuarios.

Por suerte, la computación en la niebla ofrece una solución.

Dispersión de los datos

La computación en la niebla, también conocida como computación periférica o en los bordes (edge computing), utiliza el mismo principio que la computación en la nube, en el sentido de que externaliza la mayoría de los requisitos de almacenamiento y computación en lugar de alojarlo todo en un solo lugar. Sin embargo, la principal diferencia de la computación en la niebla estriba en que los datos se distribuyen en numerosos servidores, en lugar de guardarse todos en el mismo.

Por medio de tampones virtuales, la computación en la niebla puede trasladar continuamente paquetes de datos sin que un solo archivo esté completo en ningún lugar. Se trata de una forma de cifrado con la que, aunque corra peligro el servidor, nadie podrá robar los datos.

Rosario Culmone y Maria Concetta De Vivo, dos científicas informáticas de la Universidad de Camerino en Italia, publicaron recientemente un documento sobre la computación en la niebla.

«Nuestro artículo propone un protocolo que utiliza la red de un modo no convencional para hacer que un documento sea totalmente inmaterial», exponen en el International Journal of Electronic Security and Digital Forensics. «Por inmaterial nos referimos a que no se puede localizar en ningún lugar en su totalidad».

«Los archivos se distribuyen en una red pública o privada y solo pueden acceder a ellos los inyectores y los extractores».

Es decir, los datos están protegidos de las miradas curiosas.

Mayor eficiencia

Por otro lado, la computación en la niebla resulta mucho más eficiente que en la nube debido a que ciertos procesos de aplicaciones o servicios se despachan en la periferia de la red mediante un dispositivo inteligente, en lugar de transmitirse hasta la nube. Por ello a menudo se denomina computación en los bordes: porque amplía la computación en la nube a los bordes de la red.

Esto no solo incrementa los recursos de memoria y procesos de los dispositivos periféricos, como las luces inteligentes y otras herramientas del Internet de las cosas, sino que además procesa previamente los datos recopilados y envía resultados agregados a la nube.

En la actualidad, solo alrededor de un tercio de los datos recopilados por sensores del Internet de las cosas se analiza en el origen. Sin embargo, a medida que el Internet de las cosas se expanda, esa proporción tendrá que aumentar. De ahí que se prevea que la computación en la niebla va a ser un gran negocio.

Aprovechar las ventajas del 5G

De momento, la computación en la niebla es solo un concepto, por lo que no está claro cómo funcionaría exactamente. En un mundo ideal, podría cambiar sin problemas el trabajo de computación de la nube al borde (o niebla) como y cuando lo requiriera la carga de trabajo. Pero para ello es necesario disponer de los recursos necesarios para asignar dinámicamente el procesamiento de los datos en tiempo real.

Además de las ventajas mencionadas, la computación en la niebla ahorraría costes de transferencia de datos, ya que se enviarían muchos menos datos a la nube.

Se prevé que la velocidad de datos 5G llegue a Europa en los próximos años, con velocidades de descarga de hasta 10 Gbps. De este modo, más dispositivos podrán conectarse al Internet de las cosas, lo que significa que habrá más datos que procesar y analizar. La computación en la niebla puede hacerlo posible y ayudará a aprovechar las ventajas del 5G.

Con el crecimiento del Internet de las cosas, la computación en la niebla desempeñará una función clave en la eficiencia y eficacia de las empresas.

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