Ante situaciones extremas, soluciones extremas.

Gareth Kershaw

23/01/2019

Las tecnologías son un poco como las personas: cuanto más se les exige, mayor es la presión a la que están sometidas y mayor parece ser su rendimiento. Y lo mismo pasa con el Lenovo ThinkPad (aunque esté mal que lo digamos nosotros). Hoy en día, es posible trabajar en cualquier lugar y entorno: ayudando a los médicos en la Amazonia, siguiendo el rastro del canto de las ballenas en el Atlántico o estudiando el cosmos.

Imagínate que te muerden tantos animales venenosos que acabas desarrollando una alergia tanto a los venenos como a sus antídotos.

¿Te cuesta imaginarlo?

Pues que te lo cuente el doctor Zoltan Takacs, científico biomédico de fama mundial, doctor en farmacología y explorador de National Geographic, que se dedica a viajar por todo el mundo para estudiar los venenos y desarrollar curas para enfermedades mortales. Eso es exactamente lo que le pasó a él.

El trabajo de Takacs suele llevarlo a lugares no muy amigos de la tecnología. Sin embargo, ya tenga que enfrentarse a uno de los escorpiones más pequeños del mundo o a los enormes dientes de una víbora del Gabón, hay un dispositivo que siempre lo acompaña: su ThinkPad.

Es imprescindible para su trabajo. Él mismo lo describe como su oficina cuando trabaja sobre el terreno: desde el fondo del mar hasta el corazón de la selva amazónica; en cualquier condición meteorológica, terreno o entorno.

Tanto es así, que afirma que fue fundamental para desarrollar Designer Toxins, la plataforma que él mismo inventó en colaboración con otras personas. Su función es crear millones de variantes combinatorias de las toxinas naturales de origen animal de todo el mundo y seleccionar las que tengan un mayor potencial para el desarrollo de fármacos y de otras soluciones biotecnológicas.

Una historia fascinante, ¿verdad? Y lo mejor es que no se trata de un caso aislado, ni mucho menos.

Tenemos, por ejemplo, el caso de la bióloga marina (y profesora de ballet) Tammy Silva y su trabajo pionero rastreando y analizando del canto de las ballenas en la bahía de Massachusetts, para tratar de entender cómo afectan las actividades humanas a estos cetáceos y a los delfines.

Puede que en su campo predominen los hombres, pero Silva es toda una eminencia tanto en alta mar como en el laboratorio donde analiza las mediciones bioacústicas que se trae de allá. Su investigación más puntera no sería posible sin su ThinkPad: según ella, tiene justo la potencia de procesamiento y la funcionalidad que necesita.

Estudiar el comportamiento verbal de los animales marinos implica que la tecnología que utiliza tiene que cumplir ciertos requisitos específicos. Asegura que su ThinkPad no se lo podría poner más fácil, ya que le permite centrarse en lo que de verdad importa y no en los problemas técnicos.

También está Markus Reinert, que bien podría considerarse una nueva estrella de la astronomía. Con solo 19 años, este estudiante de la Universidad de Múnich ha creado un programa informático con la potencia suficiente para fotografiar y analizar las estrellas.

¿Cómo? Al igual que muchos astrónomos en ciernes, se dio cuenta de que las largas horas que pasaba observando el cielo nocturno se estaban viendo amenazadas por la contaminación lumínica, tan común en zonas urbanas como Múnich. Y no se iba a quedar de brazos cruzados.

Solo tardó un año en desarrollar un algoritmo para compensar la contaminación lumínica que filtra el “ruido estático y de fondo” de las luces de las grandes ciudades y muestra el universo como una imagen refinada y sencilla. Todo esto lo ha logrado con su ThinkPad, la clase de máquina potente que necesita: con “una batería que parece no agotarse nunca” (según sus propias palabras), capaz de hacer frente a las más altas exigencias y con prestaciones que le permiten conectar y potenciar al máximo su cámara y su telescopio.

“Solo necesito mi cámara, mi telescopio y mi ThinkPad para descubrir algo nuevo sobre el universo”, afirma con una sonrisa.

Podríamos hablarte de más casos.

Como el de Przemek Zientala, el estudiante de la Universidad de Southampton que utiliza su ThinkPad (o como él lo llama, su “pequeña bestia”) para localizar agua potable en Tanzania gracias al aprendizaje automático.

O el del Dr. Duncan Murray, investigador clínico que trabaja con su ThinkPad en la citometría de flujo, contribuyendo a curar el linfoma de células T.

Incluso el de Hivemind: una start-up agrícola de Nueva Zelanda que está redefiniendo el futuro de la agricultura gracias al seguimiento de las abejas. Su propietario, Bryan Hoyt, describe su ThinkPad como la materialización de la mentalidad del “simplemente funciona” a la que ellos mismos aspiran.

Pero el caso es que, ahora más que nunca, el término “PC” ya no significa “ordenador personal”, sino “informática personal”. Y, como acabamos de ver, actualmente la informática personal puede adoptar muchas más formas y tamaños que en el pasado.

¡Menos mal que existe al menos un dispositivo capaz de hacer frente a las exigencias de todas sus variantes!

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