¿Las oficinas inteligentes pueden cambiar el mundo?

Clare Hopping

23/11/2017

Nuestra dependencia de la tecnología implica más consumo de energía que nunca. Pero la tecnología también se está utilizando con ingenio para resolver los propios problemas que crea.

Según la Agencia de protección del medio ambiente de Estados Unidos, el 30 por ciento de la energía media que se consume en los edificios comerciales se desperdicia. La estadística sorprende, ya que refleja el daño que hace la ineficiencia energética tanto a los beneficios de las empresas como a nuestro planeta. La tecnología de la oficina inteligente puede cambiar esta situación.

Con ayuda de la tecnología basada en el Internet de las cosas (IdC), es posible reducir la cantidad de energía que se consume, ahorrar dinero e incluso mejorar nuestras credenciales ecológicas , lo cual es cada vez más importante en una sociedad preocupada por el medio ambiente.

Gestión inteligente de edificios

Los sistemas de gestión inteligente de edificios (SBMS por sus siglas en inglés) habilitados para el IdC son capaces de detectar cuándo trabajamos, cómo trabajamos, y qué es lo que necesitamos. Esto les permite crear un entorno de trabajo a medida con un desperdicio de energía mínimo.

Los sistemas más básicos realizan tareas simples, tales como programar el encendido y apagado de los sistemas de iluminación y aire acondicionado, eliminando del bucle el factor humano propenso al error. A medida que avanza la tecnología, su impacto se ampliará a otras áreas.

Los sistemas SBMS modernos son capaces de controlar la temperatura ambiente abriendo ventanas o cerrando persianas automáticamente. Pueden detectar el movimiento humano en todo el edificio mediante sensores, de modo que no se iluminen, calienten o refrigeren innecesariamente las zonas no utilizadas. Incluso pueden contar cuerpos a través de una puerta, lo que da a los administradores de los edificios una idea de cuánta energía se utiliza y en qué zonas.

Iluminación y calefacción

Aunque eso de que la iluminación y la calefacción le vayan siguiendo a uno por todo el edificio parezca ciencia ficción, esa es la dirección hacia la que se dirigen nuestros entornos laborales. Y con la promesa de hasta un 60 por ciento de ahorro de energía, es algo que todos deberíamos adoptar.

La tecnología inteligente puede incluso ayudarnos a plantear el problema al revés. Instalando pequeños paneles solares y motores regenerativos en los ascensores se puede conseguir que los edificios comerciales aporten energía a la red en lugar de consumirla.

Ventajas del trabajo inteligente

Ahorrar energía es muy positivo, pero un entorno de trabajo inteligente también genera otros beneficios, tales como atraer el mejor talento a la empresa y aumentar la productividad de los empleados. Al fin y al cabo, todo el mundo trabaja mejor si se encuentra cómodo.

Análisis de datos en tiempo real

El análisis de datos en tiempo real es la base de la tecnología de la oficina inteligente, ya que analiza lo que se usa y cuándo se usa. Sin embargo, no está exento de problemas. En concreto, la privacidad y la seguridad de los datos son los principales temas de discusión. Pero no son más que baches en el camino, y se pueden solucionar con métodos sencillos, como por ejemplo anonimizar los datos.

Una vez superadas las barreras tecnológicas, todos estaremos mejor desde ahora y a lo largo de muchas décadas en el futuro. No solo nuestro planeta estará en mejor estado: nuestras marcas y reputaciones también.

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