La tecnología verde: ¿Preparado para el futuro de la informática sostenible?

La informática sostenible es un área que está experimentando cambios muy rápidamente como resultado de un aumento de la concienciación. Las decisiones de compra impulsadas por motivos ecológicos están pasando de ser una cortesía de las empresas a convertirse en requisitos corporativos (e incluso legales en algunos casos).

La implantación de equipamiento informático sostenible se denomina indistintamente “informática sostenible” o “informática verde”, pero significa lo mismo. Se trata de crear una infraestructura informática que respete el medio ambiente. La tecnología verde debe funcionar de forma eficiente, eficaz y con un impacto mínimo en el entorno, o nulo en el mejor de los casos.

Presumiblemente, todo el mundo está a favor de la informática verde, por descontado. Como ya manifestaba San Murugesan hace algunos años: “Existe una necesidad legal, ética y social de llevar las prácticas verdes a nuestros productos, aplicaciones, servicios y hábitos informáticos”. (“Harnessing Green IT”, 2008).

Del mismo modo, en su artículo “Green Computing: From Current to Future Trends”, Tariq Soomro y Muhammad Sarwar destacan que: “Las organizaciones se están dando cuenta de que la fuente y el volumen de su consumo energético contribuyen de forma importante a la emisión de gases de efecto invernadero (GhG, por sus siglas en inglés)”.

“En el pasado siempre nos hemos centrado en la eficiencia informática y los costes del equipo informático y los servicios de infraestructura se consideraban baratos y disponibles”, argumentan Soomro y Sarwar. “Sin embargo, ahora la infraestructura se está convirtiendo en un punto crítico en los entornos informáticos, debido al aumento de las necesidades informáticas, los costes energéticos y el calentamiento global. Este cambio supone un enorme reto para el sector”.

La tecnología verde: un futuro de rápidas transformaciones en Europa

El reto para los profesionales que trabajan en departamentos informáticos y de comunicaciones en Europa de ofrecer soluciones informáticas ecológicas creíbles será cada vez mayor en los próximos años.

La mayor preocupación para el mundo empresarial es quizá el enorme aumento de la demanda de energía a nivel mundial. Las empresas europeas se enfrentan a un incremento de los costes energéticos durante al menos otros 15 años, según afirma el Plan de trabajo de la energía de cara a 2050 de la Comisión Europea.

Aparte de esto, las empresas europeas pueden tener que hacer frente a multas gubernamentales si no solucionan los problemas medioambientales derivados de sus infraestructuras. Existe una alta expectativa de que los gobiernos europeos actúen al respecto. (Este informe de la Comisión Europea sobre cambio climático de 2011 desveló que más de la mitad de los europeos creen que el cambio climático es uno de los problemas más serios del mundo, más grave que la situación económica. De hecho, el 20 % de los europeos cree que el cambio climático es el problema más grave de todos).

La tecnología verde: cómo invertir en tecnología sostenible

A la hora de invertir en tecnología verde, uno de los primeros factores que se debe valorar es cómo identificar los productos informáticos sostenibles.

ENERGY STAR sigue siendo la denominación más conocida para la mayoría de profesionales del sector. ENERGY STAR es un programa de etiquetado voluntario presentado en 1992 por la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) y el Departamento de Energía de EE. UU. Para que una empresa pueda adherirse al programa, uno de los directivos de mayor rango de dicha organización debe comprometerse públicamente a mejorar la eficiencia energética.

Así se produce una especie de carrera armamentística en el ámbito tecnológico entre empresas que desarrollan equipamiento más grande, potente y eficiente. De modo que, si la compra verde supone un factor importante, merece la pena prestar atención a los premios ENERGY STAR Most Efficient. Según la EPA, el premio es una “nueva distinción que pone en valor aquellos productos que, además de lo último en innovación tecnológica, ofrecen una eficiencia energética rompedora”.

Por ejemplo, en 2014 la EPA otorgó a dos monitores de Lenovo, el ThinkVision LT2223d Wide y el ThinkVision LT2452p Wide, su denominación de productos eficientes “ENERGY STAR Most Efficient”. Ambos modelos estaban por debajo de los requisitos de consumo energético máximo actuales ENERGY STAR 6.0 y pueden suponer un importante ahorro a largo plazo (consulte Product Carbon Footprint for a Typical Lenovo Monitor.)

Informática verde: calcular los costes y el retorno sobre la inversión de la informática sostenible

La inversión en tecnología verde solo resultará eficaz si las empresas pueden calcular la huella de carbono de sus productos (PCF, por sus siglas en inglés). Lo cual sigue siendo sorprendentemente complicado. Según esta estrategia para la huella de carbono de los productos publicada por Lenovo: “Existen numerosos retos, en algunos casos incluso prácticamente inabordables, a la hora de calcular una huella de carbono precisa para los productos informáticos, especialmente si la intención es utilizar los datos del producto comparativamente”. La recogida y compilación de datos fiables de áreas geográficas diversas, teniendo en cuenta que la gama de productos informáticos evoluciona continuamente, representa un desafío considerable.

Incluso si una empresa tiene datos sobre su huella de carbono, sigue siendo complicado que los directivos de las áreas informáticas los utilicen de manera efectiva. El abanico de estándares y medidas diferentes puede complicar la comparación entre productos competidores. El sector está trabajando ya en un marco de actuación común en relación con la huella de carbono que permita simplificar la medición de la misma.

Por ejemplo, los principales proveedores de productos informáticos y de comunicación utilizan el Algoritmo de Atributo a Impacto del Producto (PAIA, por sus siglas en inglés) enunciado en el MIT. Se espera que el PAIA pueda permitir que la industria avance unida hacia un método estandarizado para evaluar la huella de carbono de los productos. A corto plazo, el PAIA posibilitará que las empresas adheridas desarrollen herramientas como la Calculadora de Energía de Lenovo, que ofrece una estimación de los costes anuales de varias configuraciones de productos informáticos. Cabe esperar que este tipo de herramientas sean cada vez una parte más importante del proceso de toma de decisiones en el ámbito tecnológico.

Dado que los costes energéticos siguen aumentando y que la legislación europea es cada vez más estricta con la gestión de la huella de carbono, tiene sentido analizar el consumo energético de los productos informáticos a la hora de adquirirlos.

Fuente de la imagen: Calculating Machine, Green

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