La economía gig y la tecnología en el ámbito laboral

Lucy George

12/07/2017

Hay quien la considera una nueva era y quien la ve como la siguiente etapa en la transformación del mundo laboral. Lo que está claro es que la economía «gig», o en español castizo, el destajo, no es una tendencia pasajera. Empresas, trabajadores y responsables políticos han debatido de forma exhaustiva las complejas implicaciones de sus pros y sus contras. En 2015, Hilary Clinton se pronunció al respecto con las siguientes palabras: «La denominada economía “gig”, tan demandada hoy en día, está dando lugar a interesantes planteamientos económicos y potenciando la innovación. Pero también está poniendo sobre el tapete serias dudas acerca de las garantías laborales y el futuro del empleo de calidad».

Cerca de 162 millones de personas en Estados Unidos y Europa trabajan por cuenta propia. Este nuevo escenario viene propiciado por las empresas que buscan una mayor eficiencia y flexibilidad y por los trabajadores que necesitan más autonomía. Además, la tecnología está desempeñando un papel esencial al precipitar los cambios que se están dando en las relaciones entre empleadores y empleados. A medida que aumenta el destajo y surgen nuevos desafíos y oportunidades, la demanda de dispositivos inteligentes, sistemas informáticos móviles y tecnologías conectadas va creciendo por momentos.

La evolución de la nube

Desde las empresas emergentes de mensajería que contratan repartidores por medio de apps hasta las plataformas digitales de búsqueda de profesionales de las se valen algunas compañías de la lista Fortune 500 para incorporar expertos a sus proyectos puntuales, la economía del destajo cubre un abanico muy variado de sectores y funciones. La asociación de profesionales autónomos de Reino Unido (Association of Independent Professionals and the Self Employed) prevé que los autónomos generarán unos ingresos de 10.200 millones de euros para 2025.

Un factor clave de esta situación es la disponibilidad de sistemas informáticos en la nube de banda ancha asequibles y la continua innovación de las aplicaciones web, ya que hacen viable el modelo de trabajo externalizado y temporal tanto para las empresas como para los autónomos en potencia.

Los servicios en la nube abarcan sectores como el comercio electrónico, el análisis de datos, las comunicaciones unificadas como servicio (UCaaS) y otros muchos que se irán consolidando. La tendencia a emplear múltiples proveedores de sistemas en la nube  no tiene visos de detenerse. Los espacios de trabajo en la nube están asumiendo un papel cada vez más importante, lo que favorece la colaboración online a través de un acceso seguro a datos y aplicaciones con dispositivos móviles. Las nuevas aplicaciones de análisis de datos ayudarán a los empleadores a conocer mejor el efecto de las diferentes modalidades de trabajo en la productividad.

Según el índice Zurich de riesgo sobre pymes, el 26 % de las pymes registradas en el Reino Unido contratan trabajadores temporales autónomos. Aunque tienen muy presente el riesgo potencial que entraña, el 38 % cree que el destajo les permite gestionar mejor sus recursos. Unos precios más bajos en la tecnología, como unos sistemas informáticos en la nube más económicos, y espacios de trabajo de alquiler por horas o días, allanarán el camino a las pequeñas empresas para lanzar sus iniciativas y gestionar sus movimientos de capital. Las redes de profesionales de autónomos que se basan en la contratación y gestión online permitirán reducir los gastos fijos de personal, aunque la problemática en torno a la tipología de los trabajadores y la protección de sus derechos seguirá siendo objeto de debate.

El futuro del entorno laboral

La oficina tradicional, caracterizada por las mesas de trabajo y los teléfonos fijos, pasará a la historia. En su lugar, los dispositivos portátiles, como los smartphones, las tabletas, los ordenadores convertibles y los portátiles ligeros, tendrán cada vez más protagonismo en las comunicaciones entre profesionales estén donde estén: oficinas, viviendas, cafeterías, espacios de trabajo compartidos, etc.

Quizá en el futuro sigan existiendo las oficinas permanentes, pero se transformarán para adaptarse a modelos de trabajo más flexibles. Los espacios de reunión, por ejemplo, podrán acoger a equipos eventuales formados por contratistas, empleados con trabajos más flexibles y profesionales que teletrabajen. Será fundamental contar con recursos tecnológicos robustos y fiables, especialmente conexiones veloces y seguras utilizables en una gran variedad de dispositivos y plataformas de colaboración.

A estos recursos se les podría sumar muy pronto la realidad virtual y la realidad aumentada, con sus distintos usos en el ámbito empresarial. Los dispositivos de realidad virtual podrían aportar información adicional a los compañeros de trabajo o clientes en las reuniones y, además, permitirían a los profesionales comunicarse mediante hologramas de sí mismos.

Alternativas al modelo de trabajo en la oficina

Dado que cada vez es mayor la presencia de espacios que actúan como entornos de trabajo, la brecha entre la tecnología de empresa y de consumo está empezando a cerrarse. Al igual que la realidad virtual, los avances tecnológicos de las aplicaciones orientadas al ocio, la salud y el estilo de vida terminarán haciéndose un hueco en el mundo laboral.

A este respecto, el Internet de las cosas tiene mucho que decir: los dispositivos inteligentes podrían mejorar la inteligencia empresarial y la comunicación con los profesionales que trabajen a distancia. Los dispositivos ponibles ya ayudan a los empleadores a evaluar los niveles de productividad y bienestar, aunque cabe decir que también están surgiendo productos específicos para empresas. Entre las posibles aplicaciones se incluyen herramientas con las que los clientes pueden acceder a servicios a demanda a través de sus dispositivos ponibles. Sin ir más lejos, Uber acaba de anunciar un sistema de seguimiento de vehículos por medio de dispositivos ponibles Garmin. Funcionalidades como estas podrían ayudar a los trabajadores por cuenta propia, a las empresas y a las agencias de contratación a interactuar entre sí mediante una gran variedad de dispositivos.

Según una encuesta de TINYpulse, los oficinistas aplauden el cambio del modelo de trabajo tradicional y el 91 % afirma que realizaría mejor su labor si trabajara en remoto. Los que pertenecen a la generación Z son más propensos a pedir más control sobre el lugar y el horario de trabajo. Dada su condición de nativos digitales, se decantan más por usar la tecnología móvil más novedosa. Por otro lado, los mileniales muestran menos interés que sus predecesores en desplazarse todos los días o en aceptar horarios menos flexibles. Por eso mismo, la tecnología puede ser decisiva para que el trabajo a destajo se convierta en una alternativa válida para estos grupos generacionales y sus clientes.

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