Escritorios para trabajar de pie, ¿moda pasajera o el futuro de la oficina?

La historia está plagada de famosos aficionados a los escritorios para trabajar de pie. Se dice que personalidades del mundo de la política, el arte o la literatura, como Winston Churchill, Leonardo Da Vinci y Charles Dickens, preferían trabajar de este modo.

Estos escritorios son una novedad en lugares como el Reino Unido, pero en el resto de Europa han gozado de popularidad durante años, especialmente en Escandinavia. Los defensores de estos escritorios señalan con entusiasmo el aumento de energía y productividad que producen pero, ¿qué ocurre si ponemos a prueba estas afirmaciones?

¿Estar más en forma nos hace más felices?

La vida sedentaria es uno de los factores responsables del aumento de los problemas de salud, así que a nadie debería extrañarle que estar todo el día sentado no sea saludable. Un escritorio para trabajar de pie es sin duda la opción más sana, puesto que nos ayuda a quemar calorías (hasta 50 o más por hora) mientras trabajamos. Las pruebas científicas han demostrado que, además de fortalecer los músculos de las piernas, podría ayudar a protegernos de numerosos problemas graves de salud, incluidos los ataques al corazón y el cáncer.

Estos escritorios salen ganando, al menos en lo que a salud se refiere, tanto para el trabajador como para el empleador.

¿Más productivos?

Los entusiastas de los escritorios para trabajar de pie afirman que la productividad aumenta al usarlos. Por desgracia, no hay pruebas científicas que respalden estas afirmaciones.

Una reciente investigación ha puesto de manifiesto que, aunque estos escritorios no dificultan el rendimiento, no hay pruebas convincentes de que lo mejoren. La ciencia no apoya por lo tanto este argumento pero, como suele ocurrir, el asunto es más complejo de lo que parece.

OK Computer

Las empresas de tecnología suelen estar más que dispuestas a invertir en software o soluciones tecnológicas, pero no tanto cuando se trata del bienestar o las condiciones de trabajo de sus empleados.

En muchas compañías, los escritorios para trabajar de pie se han adquirido por petición del personal. ¿Podría ser que el aumento de la inversión en personal sea lo que está mejorando la productividad? Incluso los cambios más nimios en las condiciones de trabajo pueden tener un efecto significativo en la productividad. Si los empleadores escuchan al personal, es probable que el resultado sea una plantilla más feliz y, por lo tanto, más productiva.

Llevando a cabo el cambio

Al margen de las pruebas científicas, si su personal insiste en trabajar de pie, es buena idea pensar en adquirir estos productos.

Hay opciones disponibles para todo tipo de presupuestos, desde pocos cientos a varios miles de euros. Si sabe usar una llave Allen y una llave inglesa, Ikea ofrece escritorios con un coste bastante bajo muy populares en las empresas europeas.

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