Cómo lograr una oficina más ecológica

Phil Muncaster

22/06/2017

Las empresas pueden reducir su consumo energético hasta en un 70 % mediante una gestión más eficiente de sus equipos. Menos gastos, una plantilla más satisfecha y un impulso de la RSC son ventajas evidentes de trabajar en un entorno más ecológico.¿Cómo se consigue?

¿Sabía que con bajar un solo grado la temperatura ambiente, una oficina normal puede reducir su consumo energético hasta en un 8 %? Con lo que se ahora se podría imprimir 40 millones de folios, según las estimaciones de la organización Carbon Trust. Y eso no es todo. El material de oficina representa el 15 % del consumo eléctrico total del Reino Unido. Una gestión más eficiente de este equipamiento permitiría a las empresas reducir su consumo energético hasta en un 70 %.

Una oficina ofrece muchas oportunidades para impulsar el respeto al medio ambiente: desde los ordenadores hasta los microondas, pasando por las máquinas expendedoras o el aire acondicionado.

Ventajas para la empresa

Las ventajas de respetar el medio ambiente son evidentes. Para cualquier organización que valore su compromiso con la sociedad, debería estar interesada de por sí, pero también puede ser beneficioso para los empleados. La Comisión Europea afirma que los trabajadores pueden disfrutar un “aire más limpio y menos contaminación acústica con ventanas diseñadas para la eficiencia energética”.

A fin de cuentas, es una cuestión de sentido común empresarial. Por ejemplo, McDonald’s logró ahorrar un 70 % en su factura de luz anual sustituyendo las bombillas antiguas por LED de bajo consumo. ¿A qué empresario no le gustaría reducir su consumo energético, mejorar sus acreditaciones de RSC y crear un entorno de trabajo más agradable para sus empleados?

Ante una montaña de basura tecnológica que crece a diario, Europa necesita encontrar métodos económicamente viables para recuperar los componentes electrónicos y descubrir nuevas formas de aprovechar el material electrónico obsoleto. Apoyar cualquier iniciativa viable es buena para todos.

La clave reside en desarrollar un plan con objetivos alcanzables y seguirlo a rajatabla. Dicho sin rodeos: no nos queda tiempo para hacer “blanqueo ecológico”, que además podría distanciarle de sus empleados, precisamente la gente en la que confía para materializar el cambio.

Claves para aumentar la eficiencia energética

Desde el material informático hasta la calefacción, pasando por la iluminación y las reformas del edificio, las empresas pueden aumentar su eficiencia energética de muchas formas:

– Actualización del equipamiento: la tecnología evoluciona constantemente. Busque el distintivo ENERGY STAR, una iniciativa de la Unión Europea diseñada para reconocer los modelos más eficientes mediante unas sencillas etiquetas. Es posible lograr un ahorro energético considerable trasladando la mayor parte de la informática a las plataformas de computación en la nube. Normalmente, esto se consigue contratando a un proveedor externo de confianza que se ocupe del funcionamiento de los servidores y de la infraestructura correspondiente.

– Política del equipamiento de oficina: una política de oficina ecológica integral fomenta el compromiso y ayuda a crear unas directrices claras que sirven de guía a los empleados. Los departamentos de TIC y RR.HH. deben implicarse estrechamente en esta iniciativa, por ejemplo asegurándose de que todos los ordenadores tengan activado por defecto el modo de suspensión .

– Norma ISO 14001: se trata de la normativa medioambiental reconocida en todo el mundo, que puede ayudar a formalizar los planes a medida que se diseñan.

– Calefacción y aire acondicionado: representan la mitad del consumo energético en la UE, y el 84 % se genera hoy en día mediante combustibles fósiles, por lo que es importante tomar medidas a este respecto. El uso de burletes y selladores puede reducir la pérdida de calor a través de ventanas y puertas. Los expertos también sugieren que el termostato no supere los 21 °C en estancias ocupadas ni los 16 °C en las desocupadas. Debe dejarse un margen de 2-3 °C entre la temperatura de la calefacción y la del aire acondicionado para que el sistema no se encienda y apague con demasiada frecuencia.

– Mantenimiento del equipo: aunque parezca evidente, las revisiones del equipamiento de oficina incrementan su eficiencia y durabilidad. La limpieza regular de ventiladores y filtros optimiza su eficiencia.

– Reducción del volumen del equipamiento: otro logro fácil. Si se reduce el número de impresoras en la oficina, los usuarios tendrán que compartirlas y los costes energéticos se reducirán.

– Bombillas: las alternativas eficientes, como las lámparas fluorescentes compactas (CFL) o las LED, consumen un 75 % menos de energía que las bombillas incandescentes tradicionales.

 – Concienciación: comunique su política medioambiental con frecuencia y de forma clara. Una posibilidad sería colocar termómetros y carteles sobre el tema en las zonas comunes. La organización Carbon Trust ofrece diversos tipos de pegatinas y carteles que pueden descargarse.

– Eficiencia más allá de la oficina: por ejemplo, el uso compartido del coche puede ayudar a reducir el impacto medioambiental de sus empleados, y las reuniones fuera de la oficina se pueden minimizar con la tecnología de conferencia múltiple.

Predicar con el ejemplo

La UE está liderando la lucha en Europa para minimizar el consumo energético con un objetivo de ahorro energético del 20 % para 2020 que, según sus cálculos, equivale a desconectar 400 centrales eléctricas. Algunas empresas ya están asumiendo el liderazgo con políticas de eficiencia energética reseñables.

En cabeza se sitúa el gigante informático IBM, cuyo plan de conservación y gestión de la energía lleva en vigor desde la década de 1970. Se apoya en sus productos y en sus propios servicios, como el análisis de big data, para contribuir a aumentar aún más su eficiencia energética. En 2014 redujo o evitó el consumo de 404 000 MW/hora de energía, con lo que obtuvo un ahorro de 37,4 millones de dólares (33,2 millones de euros).

La empresa británica de supermercados Tesco afirma que para 2030 podrá funcionar con electricidad procedente solo de energías renovables. Ya ha invertido más de 800 millones de euros en mejorar su eficiencia energética, lo que le ha permitido reducir las emisiones un 41 % por cada metro cuadrado de instalaciones y ahorrar 230 millones de euros anuales en energía.

Y también cabe mencionar a IKEA, que utiliza más de 700 000 paneles solares para el consumo energético de sus establecimientos. El fabricante de muebles sueco ha tenido tanto éxito con la energía solar que tiene previsto comercializar paneles solares para sus clientes.

Puede que estos sean casos extremos, pero ponen de manifiesto lo lejos que podemos llegar con la eficiencia. A menor escala, las empresas pueden reducir sus gastos y mejorar su imagen considerablemente con unos pocos y sencillos pasos. Usted decide.

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