Ahorro de espacio o rendimiento: ¿qué importa más en su empresa?

Siempre es tentador comprar el ordenador con las mayores especificaciones técnicas posibles, pero esta podría no ser la mejor opción para su empresa.

Es normal pensar que los ordenadores están siendo desbancados en términos de popularidad por las tabletas y otros dispositivos móviles, pero muchas empresas no pueden operar sin tener una infraestructura de ordenadores de sobremesa.

Las últimas cifras de ventas refuerzan esta idea. Según la empresa de control de ventas en informática y tecnología Context, las ventas unitarias de los 10 principales proveedores de ordenadores en Europa, Oriente Medio y África aumentaron en un 15,6 % en el segundo trimestre de 2014, mientras que las primeras cifras para el tercer trimestre de 2014 indican un aumento del 19,1 % en Europa occidental. La finalización del soporte de Microsoft Windows XP, que tuvo lugar el 8 de abril de 2014, es uno de los impulsores principales de la compra de nuevos ordenadores pero, a menudo, las empresas simplemente necesitan renovar una infraestructura envejecida que ya no satisface sus necesidades.

La instalación de una nueva infraestructura de ordenadores en la oficina no es tan simple como comprar unos cuantos PC. Una empresa debe plantearse exactamente qué necesita de sus ordenadores antes de meterse en harina. ¿La inversión debe basarse en el rendimiento, el tamaño, la capacidad de almacenamiento, la fiabilidad o la longevidad? Aunque comprar los ordenadores más baratos pueda resultar tentador, el tiro saldrá casi seguramente por la culata para el negocio: tarde o temprano los equipos no podrán afrontar las tareas que deben realizar, y esto es algo nefasto para la productividad y los resultados.

¿Cuál es la decisión correcta?

Y bien, ¿cómo se elige el equipo adecuado? Clive Longbottom, fundador de la empresa de análisis informático Quocirca, afirma que el establecimiento de un caso de uso es el primer paso para decidir si el ahorro de espacio o el rendimiento deberían inclinar la balanza.

“La organización debería tener en cuenta qué tiene impacto sobre ella. Si la mayoría del trabajo se va a realizar mediante un navegador, no necesitarán un PC demasiado potente, podrán optar por uno más pequeño”, afirma Longbottom. “No hay que enfocarlo desde un punto de vista histórico, sino mirando hacia el futuro, ya que esto puede variar la actitud. Si siempre se han utilizado aplicaciones in situ que a partir de ahora están disponibles online, quizá no se necesite una máquina grande”.

Si lo que se busca es ahorrar espacio, merece la pena tener en cuenta los mini-PC o los todo en uno. Los todo en uno son una opción magnífica para deshacerse de cables y liberar espacio en el escritorio sin renunciar a la potencia, ya que muchos de ellos incorporan los procesadores y sistemas operativos más recientes. Esta opción es la ideal para empresas que realicen la mayoría de su trabajo online pero necesiten aplicaciones en la nube y almacenamiento.

Sin embargo, esto no es apropiado para todas las empresas. Muchas de ellas necesitan tanto potencia como rendimiento, y por tanto no tendrán tanta preocupación por ahorrar espacio y liberar escritorios. Las empresas en las que tienen gran importancia el diseño y los gráficos seguramente buscarán ordenadores con un alto rendimiento.

El diseño de videojuegos, el diseño asistido por ordenador, el almacenamiento de datos y el modelado 3D son solo algunos ejemplos de actividades que necesitan un alto potencial informático, potencial que no puede obtenerse en PC más pequeños. También es el tipo de potencia que no se puede poner en práctica online, por lo que las aplicaciones en la nube no son apropiadas en este caso.

Sostenibilidad

Para aquellas empresas interesadas en la sostenibilidad de la tecnología hay un par de asuntos importantes que tener en cuenta al tomar la decisión sobre los ordenadores de sobremesa.

Los todo en uno y los mini PC se ven limitados en términos del espacio que ofrecen para actualizaciones. Su forma y tamaño implican que añadir discos duros, memoria adicional o dispositivos ópticos puede ser difícil, y que si la pantalla se rompe puede echar a perder toda la máquina.

Las torres, por otra parte, ofrecen gran cantidad de espacio en su interior para añadir o sustituir elementos de hardware como los mencionados anteriormente. La capacidad de reparación y reemplazo de componentes puede ampliar notablemente la vida útil de un ordenador.

Para cualquier empresa preocupada por los costes energéticos y las credenciales verdes, hay que tener en cuenta que los mini PC suelen consumir menos energía que los ordenadores grandes y potentes.

En definitiva, siempre hay una elección de PC apropiada para cada empresa, sean equipos pequeños o bestias grandes y potentes.

Algunas empresas se alegrarán de contar con una combinación de ambos, de modo que cada trabajador utilice el equipo más idóneo para su labor. Como en cualquier puesta en práctica tecnológica, la clave es establecer exactamente qué necesita su negocio antes de tomar la decisión.

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