Tendencias en centros de datos: ¿qué nos depara el 2016?

Los centros de datos pueden ir desde las inmensas instalaciones que dan soporte a Facebook, Google y Amazon hasta instalaciones de co-ubicación que albergan aplicaciones de negocios utilizadas por empresas de todo el mundo. En términos de espacio, pueden variar desde más de 90 000 metros cuadrados hasta solo un puñado de servidores rack en el sótano de un edificio de oficinas.

 

Con una predicción de 50 000 millones de dispositivos conectados a internet para el 2020, y con la computación en la nube destinada a suponer el grueso del gasto informático en 2016, los centros de datos sufren la mayor presión de su historia, ya que tienen que presentar potencial y capacidad de almacenamiento y procesamiento para alimentar a nuestro mundo digital. Cualquier actividad online atraviesa necesariamente un centro de datos en alguno de sus puntos.

 

Y a medida que el número de dichas actividades aumenta, también lo hará la necesidad de centros de datos. Según Cisco, en su Global Cloud Index, el tráfico IP anual global de los centros de datos alcanzará los 8,6 zettabytes (ZB) a finales de 2018, con respecto a los 3,1 ZB anuales en 2013. El tráfico de los centros de datos será testigo de una tasa de crecimiento anual compuesta del 23 % entre 2013 y 2018, según el informe.

 

“La mayor parte del tráfico en internet se ha originado en o tiene como destino un centro de datos desde 2008, cuando el tráfico peer-to-peer dejó de ser el dominante en el conjunto de aplicaciones en internet”, afirma el informe de Cisco. “El tráfico de los centros de datos seguirá dominando el tráfico en internet durante el previsible futuro, pero la naturaleza del tráfico de los centros de datos está experimentando una transformación fundamental planteada por las aplicaciones, servicios e infraestructura de la nube”.

 

Pero antes de que nos adelantemos demasiado vamos a echar un vistazo a las predicciones para 2015, ahora que estamos más o menos a mitad de camino.

 

Como se ha mencionado anteriormente, la mayor tendencia en relación con los centros de datos es la computación en la nube. Hasta ahora, en 2015 no ha habido señales de una deceleración en la adopción de la computación en la nube. Algunos datos recientes del Cloud Industry Forum revelan que el 84 % de las empresas británicas ha adoptado la computación en la nube en alguna de sus formas, y esto implica un aumento del tráfico para los centros de datos. Puede obtener más información sobre la investigación del CIF aquí.

 

El IoT ha sido otro de los asuntos que se esperaba que tuviese un impacto excepcional en los centros de datos en 2015, y Gartner ha predicho que en 2015 alcanzaremos la cifra de 4.900 millones de dispositivos conectados al internet de las cosas.

 

En cuanto a la construcción física de los centros de datos en sí, una de las mayores tendencias previstas en 2015 ha sido la evolución hacia una automatización y mayor definición por software de los centros de datos. En este punto es donde la inteligencia del sistema, sea en términos de almacenamiento o de redes, se traslada del hardware al software. En las redes definidas por software esto implica un abaratamiento de los routers y los interruptores, que se convierten en hardware de consumo, lo cual resulta mucho mejor en términos de costes y flexibilidad.

 

En una línea similar, los centros de datos avanzan hacia un diseño más modular, de componentes prefabricados que permiten unas capacidades de escala mucho más rápidas.

 

¿Y en 2016? Bueno, pues parece que más de lo mismo. El uso de la computación en la nube seguirá aumentando, y cada vez tendremos más dispositivos conectados al internet de las cosas. De hecho, a medida que se aclaran las ventajas del “hardware” definido por software y de un diseño más modular, es probable que la adopción de estas tendencias continúe en 2016 y aún más en el futuro.

 

La seguridad será otra de las grandes tendencias en 2016. Las revelaciones de Edward Snowden, que comenzaron en 2013, provocaron que muchas empresas volvieran a evaluar su situación en cuanto a la seguridad informática. Los proveedores de centros de datos hicieron algo parecido, y a medida que se acerca 2016 es probable que la seguridad en los centros de datos siga evolucionando para asegurar la protección de los datos de los clientes. Podría ser incluso tan simple como asegurar que todo el tráfico que atraviesa los centros de datos esté encriptado, como ya hacen Google y Yahoo.

 

La mayoría de estos desarrollos en la industria tecnológica acabarán desembocando en la creación de aún más datos, datos a los que habrá que acceder, que habrá que almacenar y también analizar. Esto crea una importante presión sobre los centros de datos a la hora de hacer frente a la demanda, cada vez mayor, de capacidad de computación, almacenamiento y potencia. En cuanto a este último aspecto, la previsión es que los centros de datos examinen exhaustivamente sus necesidades y la posibilidad de que puedan afrontar o no estos requisitos en el futuro.

 

La cuestión de la capacidad de afrontar necesidades cada vez mayores sin que repercuta en mayores costes o impacte negativamente en el entorno tendrá como consecuencia la puesta en marcha de técnicas de refrigeración más naturales, como el aire frío o el agua marina, por ejemplo.

 

El centro de datos del futuro será algo en lo que la mayoría de elementos estén virtualizados: servidores, redes, almacenamiento, incluso aplicaciones, y reunidos en una plataforma única a través de la automatización. Serán centros con un potencial de computación y almacenamiento enorme, pero una huella de carbono minúscula. Puede que en 2016 aún no alcancemos este punto, pero las tendencias se dirigen inequívocamente hacia él.

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