La hiperconvergencia puede cambiar los patrones de compra tradicionales

Alan Browning

10/03/2017

Los clientes de una empresa pueden entorpecer el proceso de innovación según la manera en la que adquieran tecnología, pero con hiperconvergencia se puede romper este ciclo.

Mi experiencia profesional en dos áreas principales del sector (las telecomunicaciones y los servicios financieros) me ha permitido reconocer una de las principales frustraciones de los departamentos de informática: la asignación de presupuestos y sus consecuencias.

Un resumen de cómo las empresas adquieren y consumen tecnología

Tradicionalmente, las empresas grandes suelen ser organizaciones complejas que trabajan en silos. Sus presupuestos de alto nivel también se asignan de una forma compleja. El primer año, puede que deba actualizarse el almacenamiento, mientras que el segundo año se da prioridad al procesamiento; el tercero, a las redes, y para el cuarto año, el ciclo se repite.

De esta manera, y sin ser conscientes de ello, las empresas de informática pueden estar creando una serie de obstáculos:

1. El equipo de almacenamiento tiende a estimar al alza las especificaciones necesarias a fin de preparar su entorno para los próximos tres añ Pero este esfuerzo para compensar en cuestión de presupuesto suele conducir a un capex más alto, así como a un departamento de informática con bastante más capacidad de la que necesita.

2. Este modelo afectará al periodo de inactividad de la infraestructura. Aunque se lleve a cabo durante un horario no laborable, hace que implementar la tecnología sea un proceso caro: desde los precios del equipo hasta los costes en horas extras.

3. A medida que aumentan los cambios operativos, estos se convierten en el objetivo de los clientes empresariales. El tiempo para la innovación dejará de existir paulatinamente, lo que complicará la aportación de valor perceptible a la empresa – y provocará fricción entre el departamento de informática interno y el de gestión.

Cómo aborda estos cambios la hiperconvergencia

Dicho de un modo muy sencillo, la hiperconvergencia, por medio del diseño, permite a las empresas romper el ciclo de adquisición de las plataformas de hardware. Ahora, los clientes pueden actualizar la capacidad de procesamiento, la red y el almacenamiento en un solo ciclo, liberando así a los departamentos de informática para que estos puedan reaccionar más rápido a sus necesidades empresariales.

Pongamos por caso el siguiente ejemplo: tras trabajar para una empresa que implementó una solución hiperconvergente, el tiempo total necesario para aprovisionar una máquina virtual (MV) a la empresa disminuyó de un ciclo de 42 días a cuatro. Al escalar el entorno con un nuevo nodo mediante una dirección IP, los departamentos de informática pudieron prever los requisitos inmediatos con más precisión, con la certeza de que el proceso pasó de llevar meses a tan solo unas horas. Además, dado que este trabajo se llevaba a cabo durante horario de oficina normal, los costes operativos disminuyeron rápidamente: las horas extra dejaron de ser necesarias.

El cambio constante no solo es caro, sino que, como pueden confirmar los profesionales de informática con experiencia, puede desembocar en que las cosas salgan mal.

Reflexión final

Las empresas no marcan la diferencia centrándose tan solo en la infraestructura como servicio (IaaS): la situación ha cambiado. Ahora, las empresas destacan por medio de las aplicaciones o servicios que ofrecen a sus clientes. Con servicios IaaS resistentes y capaces de solucionar problemas por sí solos, una empresa acabará obteniendo mejores resultados en la cadena de valor.

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